Buenas, soy Emilio Calatayud. En los tiempos del botellón -que aquí en Granada reinó durante años hasta que se quitó y no pasó ‘na’-, aprendimos que no todo vale para hacer negocio. Que vender alcohol a los menores de edad era una barbaridad. Todos condenamos esa práctica: enriquecerse a costa de la salud…