Buenas, soy Emilio Calatayud. Hace unos días os pedimos que mandarais al juzgado postales de las de toda la vida con textos dedicados a los niños que tenemos encerrados por su mala cabeza. De esta manera, pretendíamos reconfortar a los ‘choricillos’ durante el verano y, de paso, recuperar una costumbre, la de enviar postales…