Estuve en París en 1977. He vuelto muchas veces, la última el verano pasado, con los enanos, que les encantó subir a la Torre Eiffel. Los mayores, una vez arriba, brindamos con Moet Chandon, que no está mal. Y cuando paseábamos me convertí en el Flâneur que siempre he querido ser. Recuerda. Hay que besarse más. […]