Es lo que tiene ver demasiadas series de televisión: terminas creyéndote un showrunner todopoderoso y molón, capaz de controlar todos los giros de guion hasta llegar el desenlace deseado. La política, sin embargo, es veleidosa, caprichosa e imprevisible. ¡Que se lo digan a tanto gurú visionario, antaño conocido como consejero áulico! Al despertar, el dinosaurio…