
Me gustan los premios inesperados porque son como saltos de eje, incorrecciones por las que nadie apostaba, que nadie pretendía, pero que revuelven el ambiente con un tono insuperable de rareza. Han sido unos Oscar repartidos, café para todos, que podríamos englobar bajo un único título: ‘Argo Fuck Yourself‘ (con la pobre traducción española de […]