
Lobezno nos cae bien. Su entrada en el mundo del cómic como un secundario, como un héroe de alquiler al que nadie debía prestar mucha atención, consiguió el efecto contrario: todos nos interesamos por la pequeña bestia de garras de adamantium. Quizás fue su sinceridad animal. Tal vez su carismática indiferencia. O, incluso, lo conscientes […]