
Tenían cara de no haberse comido la uvas. O, lo que es lo mismo, de haberlo hecho en la cadena equivocada. Estaban tan enfadados que ninguno se dio cuenta de que el taquillero estaba esperando que les entregaran sus entradas. Eran cinco amigos, de edades y rostros parecidos. Ese tipo de parecido que terminan guardando […]