
Hay una cosa peor que hacerse el gracioso. Creérselo. Seguro que conocen al típico individuo que va por la vida como si sus andares tuvieran más gracia que un monólogo de Gila. Es fácil identificarlos: son los primeros en reírse de sus chascarrillos y repiten sus chistes hasta la saciedad con coletillas del tipo «¿lo […]