La chiquillería madrugadora miraba en la plaza Bib Rambla los chafarrionones de colorido de las carocas. Luego escoltaban a los gigantes, que casi rozaban los cables del tranvía, y a los cabezudos, al dragón y la tarasca en el desfile de La Pública. El Embovedado, donde se instalaban las atracciones, se llenaba de la alegría […]