Inés Arrimadas y ¡Viva Cartagena!

Me escribe un cargo público de Ciudadanos, desilusionado por la deriva del partido y la incertidumbre a la que se enfrenta. Hablo con otro del PP y me viene a decir lo mismo. Obviamente, el segundo no es casadista -ahora-. Y del primero pensaba que pertenecía al sector de Inés Arrimadas; y, probablemente, él también lo creyera. 

La líder de Ciudadanos escogió Murcia como plataforma desde la que comenzar la resurrección naranja; pero más que salirle una reconquista como a don Pelayo, le ha quedado una rebelión cantonal con Inés gritando ¡Viva Cartagena!

Ciudadanos conserva todavía un poder territorial influyente de los tiempos no tan pretéritos en los que Albert Rivera era todavía el nuevo Adolfo Suárez, pero las encuestas lo aproximan a la irrelevancia. No es un problema de discurso, porque el mensaje es el mismo que cuando el partido empezó; en este tiempo únicamente ha cambiado los vetos y las alianzas.

Nadie en Ciudadanos se percató de que ambas cosas son incompatibles. Decir lo mismo pero asociarte con quienes dicen cosas tan diferentes.

Génova -tienen que cambiar ya la sede por un bar- ha precipitado la OPA hostil sobre Ciudadanos antes de terminar fusionándose con quien ya no represente casi nada. Es lo mismo que en su día hizo Albert Rivera con Rosa Díez. A veces, los peces chicos también se comen entre ellos. 

Teodoro García Egea abrió el martes las puertas a todos los militantes y simpatizantes que ya no se sientan cómodos en el partido naranja.

Y el miércoles, Pablo Casado ha subido esta foto en Twitter. Donde se ve a la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís; y el alcalde de Granada, Luis Salvador.

Una coincidencia cronológica. Obviamente.

 

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