Querido Juanjo, No huele. Este año no huele a cera por ningun rincón. Ni tampoco a incienso. No he visto palmas trenzadas en las manos de niños, creyentes, devotos, beatos, capillitas, meapilas, frailazos, damas, camareras, hermanos, cofrades, costaleros o guiris. Solo hay eco que viene, profundo, de otros tiempos. Los de ahora, se desmoronan. […]