Foto: González Molero Cuando conocí a Gabriel Díaz Berbel, Kiki ya no era alcalde y andaba -todavía- más desinhibido. Lo buscaba en los actos en que coincidíamos porque decía sin cortapisas muchas de las maldades que a mí se me pasaban por la cabeza. Gustaba de recordar las peripecias de su mandato y, con el…