No me parecieron gigantes, pero sí gigantescos. Salí corriendo nada más bajarme del autobús para fotografiarlos antes de que se pusiera nadie delante y me fastidiara el plano. Como estaba nublado y el cielo tormentoso, además de un leve arcoiris, pillé un cielo cambiante que, cada dos minutos, ofrecía una perspectiva diferente de los molinos […]