
Recuerdo al profesor entrar en clase, sacar los exámenes y proclamar que Fulanito –guardaremos su anonimato– había sacado un «cero como un castillo» en su trabajo de Lengua. Y añadió: «Fulanito, tienes un cero. Pero recuerda, peor sería tener un 3 o un 4 o un 6, incluso. No hay nada peor que la indiferencia. […]