No era demasiado alto. Ni demasiado bajo. Ni muy guapo ni muy feo. Era desgarbado, peinaba canas en la barba, pero tampoco era excesivamente mayor. Ni destartalado. Llegó antes de tiempo a la casa de su hermano. Entró en la cocina. Su cuñada estaba preparando uno de esos potajes que, en verano, parecen desentonar. Sin […]