
Llovía tanto que, incluso debajo de la marquesina del autobús, el agua golpeaba los abrigos y encharcaba los bajos del pantalón. La lluvia, vista desde fuera, es como presenciar un milagro. Como cuando vas en el coche, por ejemplo, cruzando los llanos de la Mancha y, al fondo, más allá del horizonte, un grupo de […]