
Estaba haciendo cola para votar y apareció un robot volando. ¿Lo han visto? El gazapo imposible, digo, en la primera frase. ¿Ya? Efectivamente, nadie hizo cola para votar. Llegabas, cogías el papel, entregabas tu dni, decían tu nombre a voz en grito, te sonreían, introducías la papeleta en la urna y, media vuelta, a casa. […]