
Pepe Mújica se quedó prendado de La Alhambra. Bastó mirar sus ojos, pétreos en la fotografía del periódico, para entender que su admiración era sincera. Expresidente de Uruguay y estandarte del humanismo, entendió sin filmes ni decoros lo que Boabdil había llorado antes que él: “Al fin estoy casi en el paraíso que los hombres […]