No sé si la chavalada contemporánea seguirá deshojando margaritas en primavera mientras suspira de amor, debatiéndose entre el me quiere / no me quiere. Es posible, también, que el floricidio sea una actividad proscrita y bárbara, propia de otros tiempos. De hecho, ni siquiera sé si se siguen dando las margaritas entre las malas hierbas…