Separación andaluza

La pareja de hecho en Andalucía se ha separado. Ciudadanos ha decidido poner fin al pacto que firmaron con el PSOE, por el que apoyaron la investidura de su candidata tras las elecciones de marzo de 2015. Tuvieron que pasar 80 días y fue en la cuarta sesión cuando la formación naranja, con sus nueve parlamentarios, permitió la presidencia de Susana Díaz, a punto de ir a una repetición de comicios y después, lo más importante, de tener que esperar los resultados y pactos que salieron de las municipales y autonómicas no históricas celebradas en mayo. Al final Rivera optó por repartir juego, a derecha e izquierda. En la comunidad de Madrid respaldó al PP, con Cristina Cifuentes, y en Andalucía a los socialistas, sin entrar en el gobierno sino en virtud del acuerdo sobre una serie de compromisos centrados en la transparencia, regeneración, cohesión social, economía y empleo.La convivencia a lo largo de estos tres años y medio entre Díaz y Juan Marín ha sido ejemplar, sin desavenencias ni tensiones. Los tres presupuestos autonómicos salieron adelante sin fricciones. Hay que reconocer a Ciudadanos determinadas iniciativas, la más llamativa fue la reforma del impuesto de sucesiones, pero lo más importante es que dio estabilidad, una palabra que siempre ha pronunciado la presidenta de la Junta como uno de los méritos de su gestión, especialmente cuando es una carencia que todavía padece el Gobierno de España. Gracias a ella la actividad del Parlamento de Andalucía se ha asemejado a una balsa de aceite.
La estabilidad se pierde y sin ella no se aprobarán las próximas cuentas andaluzas. Díaz tiene justificación para no aguantar hasta marzo ni exponerse a ser moneda de cambio por otros pactos autonómicos o municipales. Además el calendario judicial sobre los ERE podría enturbiar la campaña y pasar factura. Y si no que se lo pregunten a Rajoy sobre la Gürtel. Incluso Pedro Sánchez podría verse en la tesitura de adelantar para arroparse con el granero socialista que es esta comunidad si no cuajara su ‘noviazgo’ con Pablo Iglesias. La larga entrevista entre ambos, de más de dos horas y media este jueves en Moncloa, los acuerdos y el optimismo del líder de Podemos no es todavía suficiente mayoría para aprobar los Presupuestos.
Ciudadanos tenía que despegarse y dejar de ser ‘partenaire’ de un ejecutivo del que ni siquiera ha formado parte para rentabilizarlo ni oposición como potente alternativa. Posee también argumentos, el incumplimiento de la supresión de aforamientos o una nueva ley electoral, entre otros. Estaba cantado. Hay que diferenciarse ante las urnas.
Lo de ahora es el inicio de una separación de conveniencia, de mutuo acuerdo, a la espera muy posiblemente de llegar a una reconciliación, con boda incluso, que sería entrar a formar parte de la Junta en coalición con los socialistas. Pero antes hay que saber cómo quedarán los populares con Juanma Moreno en su segundo envite electoral. ¿No les parece?

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