La receta imprescindible para ser urbanista

Alguien me dijo hace muchísimos años que si quería ser urbanista debía aprender a escribir con soltura… y tenía muchísima razón, porque en este oficio se escribe mucho ¡Ja, ja, ja! ¡Ni imagináis la de informes, dosieres y memorias que debemos realizar casi cada semana! Sin embargo, hoy, tras mis muchos años de andadura en esas lides, debo deciros que…

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De vaqueiros, corros, teitos y brañas… por el Parque de Somiedo

“Estábamos siguiendo el trazado sinuoso de un ancestral camino de herradura. Un sabio sendero cuyas piedras romas, tras miles de pisadas de los vaqueros y sus bestias, iban a susurrarnos algunas de las historias que mejor describen los usos y costumbres que por siglos se han venido dando en…”

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