VIVIENDO LA CIUDAD A TRAVÉS DE MIS OJOS

Recientemente he recibido un exquisito regalo que quiero compartir con vosotros… Me han regalado un relato o más bien un retrato en el que se refleja a través de otros ojos cómo es mi relación con Granada, mi Granada… Pero os cuento:

A finales de Julio pasado, por una serie de simpáticas casualidades acompañé, haciendo de cicerone en su paseo por la ciudad, a una visitante norteamericana, observadora, culta y sensible, que se reencontraba con Granada tras 20 años de ausencia ya que por entonces estuvo en nuestra universidad cursando estudios… Y yo, que estaba recién llegado tras varias semanas en Perú y Colombia y en mi condición de “granadino errante”, imaginareis que estaba encantado de volver a mi tierra y deseoso de volver a recorrer cada uno de los rincones que me llevo en la memoria cada vez que parto lejos…

El caso es que se sucedió un interesante paseo por la ciudad histórica además de por las laderas del Darro, siguiendo el curso de la Acequia Real de La Alhambra…

 Es fácil imaginar el gozo que sentía al reencontrarme con mi amada ciudad y visualizarla a través de la mirada emocionada y sorprendida de un visitante extranjero, sobretodo siendo en Granada, una ciudad evocadora. Sin embargo nunca pude sospechar que también ella, la estaba contemplando precisamente a través de mis ojos… Los ojos enamorados del viajero que vuelve a casa. Los ojos del lugareño que no puede evitar departir sobre el porqué de cada rincón. Los ojos de un hombre mediterráneo que vive la calle, las plazas y los encuentros con ese poso que han dejado varios milenios de intercambios entre culturas… Y seguramente también con los ojos del apasionado urbanista que hizo de la pedagogía de la ciudad un compromiso…

Y ese ha sido el regalo que me ha hecho Kim Hall, porque con su poesía me muestra cómo me ve ella, sin filtros, dentro de mi ciudad, al mismo tiempo que reconoce que ella también a su vez recibió otro regalo, ya que al percibir todo a través mía, vivió una nueva experiencia de Granada, una ciudad que ha amado durante 20 años… Y un regalo en definitiva que yo también quiero trasmitirte a ti, lector, «para que te sientas inspirado para amar y explorar verdaderamente tu ciudad, y también las nuevas ciudades que puedas conocer en el futuro»… Pero mejor, si te parece, que puedas comprobarlo tu mismo leyendo esa poesía (en español y en versión original):

«La Nueva Experiencia de la Cuidad

La pasión que este hombre tenia por la ciudad era algo que nunca había visto antes;
Él irradiaba energía mientras caminaba por la calle.
La conexión lo que tenía con la ciudad era auténtica y absoluta.

Sus cantos, risas y silbidos,
añadidos al coro sinfónico de una ciudad viva.

Cada calle parecía más que familiar,
como si fuera el pasillo de su casa.

Cada escaparate de una tienda,
era una reminiscencia de una pintura que había colgado personalmente para adornar las paredes de su hogar.

Cada flor floreciente,
tenía el aspecto de un regalo de bienvenida a casa,
especialmente el dulce jazmín.

Cada fuente, estatua y plaza tenían un nombre, un cuento y una historia
como si fuesen miembros de su familia.

Cada persona, incluso un extraño,
fue recibido con una sonrisa. . .
como si fueran parientes regresando para una reunión.

Cuando llamó a la ciudad por su nombre,
fue con el mismo orgullo que uno tiene al presentar a su hijo.

La ciudad en realidad era su casa,
Y su «casa real» era simplemente un lugar donde descansar la cabeza por la noche..

Todos tenemos la capacidad de experimentar esta conectividad.

Este regalo es para los que se unen en el camino de:

Cuidar de una ciudad, como si fuera la suya.
Respetando una ciudad, como si fuera la suya.
Protegiendo una ciudad, como si fuera la suya.
Contribuir a una ciudad, como si fuera la suya.
Disfrutando de una ciudad, como si fuera la suya.
Viviendo verdaderamente en una ciudad, como si fuera la suya.
Y amar una ciudad, como si fuera la suya.

La verdad sea dicha,
soy parte de una cultura que invierte casi todo en sus hogares,
y «visita su ciudad» solo de vez en cuando, aunque vivamos en ella.

Ahora, me siento inspirada a lograr un mejor equilibrio,
para volver a reconocerme con mi ciudad.
Para explorar lo que está justo delante de mí.
Para apreciar la belleza natural única que mi ciudad ofrece.
Para experimentar mi ciudad de una manera nueva.

¡Porque una vez que vas a ese paseo mágico con alguien que tiene este don,
nunca volverás a ver esa ciudad como antes lo hubieses hecho!

KIM HALL

«The New City Experience»

His passion for the city was something I have never witnessed before;
he radiated energy while walking down the street.
The connection he had with the city was authentic and absolute.

His singing, laughing and whistling,
added to the symphonic chorus of a working city.

Each street seemed beyond familiar,
as though they were the hallways within his home.

Each storefront window,
was reminiscent of a painting he had personally hung to adorn the walls.

Each blooming flower,
had the appearance of a welcome home gift,
especially the sweet Jasmine.

Each fountain, statue and plaza had a name, a story and a history-
comparable to members of the family.

Each person- even the stranger,
was welcomed with a smile. . .
as if they were relatives returning for a reunion.

When he called the city by it’s name,
it was with the same pride one has when introducing their child.

The city in reality was his home,
And his “physical home” was simply a place to rest his head at night.

We all have the ability to experience this connectivity.

This gift is for the ones who join in the journey of. . .

caring for a city, like it is their own.
respecting a city, like it is their own.
protecting a city, like it is their own.
giving back to a city, like it is their own.
enjoying a city, like it is their own.
truly living in a city, like it is their own.
and loving a city, like it their own.

Truth be told,
I am part of a culture that invests almost everything into their homes-
And “visits the city” from time to time even though we live within.

Now, I am inspired to strike a better balance-
to get reacquainted with my city.
to explore what is right in front of me.
to appreciate the unique natural beauty my city provides.
to experience my city in a new found way.

Because, once you go on that magical walk with someone who has this gift,
you will never see a city the same again!