Sebastián Pérez se situó aparentemente neutral en el pasado congreso nacional del PP; aunque si no público era notorio con quien no iba. Algunos dentro de su partido le cuestionaron que hubiese perdido el olfato cuando vio pasar por la puerta de su sede el que parecía caballo ganador. Pero a la postre resultó que -por suerte, intuición u oportunismo-, terminó alineado con Pablo Casado y, sobre todo, con un grupo influyente de dirigentes andaluces -antiguos sorayistas- que ahora intervienen en las decisiones de Génova. Uno de ellos es el expresidente del PP andaluz Juan Ignacio Zoido, que preside el comité electoral nacional.
Algo se ha cocinado en Madrid en la última semana. La candidatura del PP al Parlamento andaluz por Granada reproduce el choque de corrientes del último cónclave nacional. La opción de Juanma Moreno para encabezarla es la de la parlamentaria y portavoz adjunta en la Cámara, Marifrán Carazo. Su trabajo en estos últimos años ha sido muy visible y se puso en el escaparate cuando decidió representar al equipo de Soraya Sáenz de Santamaría por la provincia. Juanma está forzado a corresponderle -por lealtad y méritos- con el número uno; cosa distinta será hasta donde lleguen sus fuerzas.
Porque tampoco está escasa de puntos la parlamentaria Ana Vanessa García. Fue en el segundo puesto en 2015, tras Carlos Rojas, y forma parte de la junta directiva de Pablo Casado. Al margen de contar con el respaldo de una de las corrientes más fuertes a nivel provincial.
Resolver esta diatriba no es fácil. Por eso -y por más cosas- la dirección provincial y en concreto su presidente ha optado por plantear una tercera vía. Y si lo ha hecho supongo que alguien de la dirección nacional le habrá enseñado el camino.
Sebastián Pérez va a plantear que la candidatura la encabece el exsubdelegado del Gobierno Francisco Fuentes. Se ha granjeado su confianza en tiempo récord, hasta concederle mando en plaza en el partido. Su hándicap puede ser su escasa trayectoria orgánica pero su imagen pública tras el paso por la Subdelegación es muy positiva.
La jugada es de tablero de ajedrez, no exenta de riesgos.
Algunos dentro del partido ya empiezan a hablar de Súper Paco.

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