Pablo rompe con Casado

Cuentan las crónicas que Pablo Casado ha roto con Santiago Abascal aunque, en realidad, de quien se ha separado ha sido de la sombra que le devolvía el espejo.

Pablo no era tan así, tan Casado, y ni siquiera le pegaba con su cara de angelito de escayola ir de gallito impostado, porque cuando uno quiere parecer un bravucón sin serlo se queda más cerca de la cabra de la Legión que del legionario; y ya había quien cantase el novio de la muerte antes incluso de que el coronavirus confundiera la política española con las pompas fúnebres.

Casado se dejó la barba para que sus mítines no parecieran la ofrenda de un púber en su Primera Comunión, se aprendió adjetivos gruesos y afilados  como chuzos de punta, y si no apareció fumando puros será porque le pase como a mí, que se atraganta cuando se echa la calada al pecho. 

Pero ese no era Pablo. Que bien podría encajar con los cayetanos blandiendo cacerolas en el barrio de Salamanca, con un jersey amarillo sobre los hombros o, ya puestos, estornudando polvos pica pica tras quitarle la chica a los hombres G. Sin embargo, Pablo no es Casado, el chulito que roba bocadillo, ni tiene pinta de haber cantado el Cara al Sol un 20N.

Pablo decidió que tenía que volver a ser él mismo, un tipo de derecha que ahora llaman liberal porque queda más cul; que tampoco es que vayan a sacarle una foto de adolescente con una carpeta del insti forrada con la foto del Che.

Y con su discurso sin complejos pasó la reválida como líder del PP, espoleó a los suyos y dejó grogui a un Santiago Abascal que necesita a los populares casi tanto -o más- que Casado a Vox. 

Pero ni en el periodismo ni en política se vive de los titulares de un día.

A Pablo le queda ahora trasladar ese mensaje a la calle, al electorado desencantado que se guía más por las emociones que por los argumentos; cada vez más denostados en el ruedo ibérico, que gusta más de los adjetivos que de los sustantivos; de las hipérboles que de la realidad vulgar y prosaica. 

Hasta Pablo Iglesias elogió en el Congreso el discurso de su tocayo, que ya ha dejado de ser Fracasado para transmutar en la reencarnación de Canovas del Castillo. 

Sin embargo, el discurso donde verdaderamente se la juega Pablo es en el siguiente.

Supongo que lo habrá tenido en cuenta.

 

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