Política de guasa

Pedro Sánchez -o alguien inducido por el presidente- ha filtrado un mensaje de Pablo Casado en el que, supuestamente, el líder popular accedía a renovar el Consejo General del Poder Judicial. Más bien, a repartírselo.

Carlos Lesmes ha afeado -otra vez- a los políticos que mantengan bloqueado el órgano de gobierno de los jueces desde hace dos años. En cualquier empresa privada, si un trabajador no cumpliera sus objetivos en 24 meses estaría en la calle. Pero estos preceptos no se cumplen cuando los empleados son servidores públicos y la tarea encomendada un mandato constitucional. Esta y no otra es la ‘marca España’.

Un jurista de los de reconocido prestigio me comentaba la habilidad desarrollada por la fiscal general del Estado, que no ha pestañeado desde que accedió al cargo. He repasado el discurso de Dolores Delgado en la apertura del curso judicial y lleva razón. Es capaz de soltar una perorata con los ojos permanentemente abiertos. Para que después digan que la Justicia es ciega.

Es lenta y, a ratos, mira hacia otro lado por conveniencia. Pero, ¿acaso alguien piensa que si el CGPJ lo eligieran los jueces y no los políticos se acabaría la politización de la Justicia?

Y si Pedro Sánchez -o alguien con el que comparte confidencias- ha filtrado en mensaje de Pablo Casado, Pablo Iglesias ha desvelado la reprimenda que propinó al presidente a cuenta del rey emérito; que ahora también resulta que tenía un terrenito en Sierra Nevada.

Si en la tierra del chavico le cedieron a don Juan Carlos una parcela, estoy dispuesto a creerme que los 100 millones de dólares del rey saudí fueron un regalo.

El whatsapp ha facilitado el desempeño de la política, lo mismo que del periodismo; pero ha empobrecido ambos oficios, que antes eran más nobles y leales.

Un veterano de guerra, de los que en su biografía ya añade la condición de jubilado, lo escribió ayer en Twitter con la clarividencia que tuvo siempre.

A estas puñaladas por la espalda le llaman ahora cogebernanza. El compinche Lens dice que esto era la transparencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *