Agujeros negros

Arévalo se hizo famoso en la España del landismo -del que soy militante activo- por contar chistes de mariquitas. Estos chascarrillos pueden valer para un descojone en la penúltima copa, porque en el fondo todos tenemos un humor de barón dandy. Pero -que se sepa- Arevalo no es concejal de ningún ayuntamiento, aunque el argumento de la política municipal sea, a veces, más pobre que el de un chascarrillo.

Por eso, que un concejal haga juegos de palabras jocosos sobre las preferencias sexuales de otro compañero de pleno no deja de ser una astracanada inoportuna.

Resulta que, para romper el tedio del debate, Curro Ledesma ironizó en el último pleno sobre el gusto de otro edil por los agujeros negros (económicos) y los rábanos (que se cogen por las hojas).

Estas cosas pasan, se empieza por sacar a la remanguillé una bolsa de Doritos y se corre el riesgo de acabar de monologuista.

Para redondear la gracieta, el alcalde Pepe Torres Hurtado -al estilo de Paco Gandía y sus hechos verídicos- dijo desconocer si el aludido prefería el cocido o la paella; la carne de la pringá de los garbanzos o el caldo del pescado del arroz.

Como en este blog nos movemos entre Arévalo y Chikito de la Calzada, también tenemos alguna chufla sexuárrr de la pradera con este doble sentido tan refinado. Ahí va eso:

Como el presupuesto municipal se ha visto menguado considerablemente, podríamos decir que al concejal que administra las cuentas le han borrado un cerete (a la derecha), ¡jor!

O que en la concejalía de Ledesma están saliendo del armario… las facturas, ¡te das cuen!

O, incluso, que cuando lo hicieron teniente de alcalde tuvo prisa por mudarse al despacho de enfrente -cámbiese despacho por acera-.

Evidentemente, estas chanzas pueden tener la gracia suficiente si llevamos en el cuerpo las copas necesarias, pero nunca se me ocurriría escribirlas en un periódico sin venir a cuento.

Igual que un concejal debe guardar cuidado con lo que dice cuando ejerce de cargo público, si no quiere que lo confundan con lo que no es. Y, en todo caso, encajar las críticas con la misma sonrisa con la que despacha los chistes. (A mí me pasa que si no se meten conmigo un par de veces al día no me siento periodista).

En este periódico hemos dejado reducido aquel episodio del pleno a lo que fue: una simple anécdota. Aunque, en realidad, todas las personas no seamos más que un cúmulo de detalles.

Que no hayamos escrito nada no significa que haya pasado desapercibido.

Conocemos lo que vino después; las presiones, los malentendidos, las reuniones, las disculpas… Pero creemos que no hubo mala intención, aunque un desliz de este calibre elevado a titulares pueda costar una carrera política.

Así que mejor dejar las chirigotas.

Sobre todo para que podamos distinguir entre un concejal y Arévalo.

Por el bien de ambos.

El tercer aspirante

Cuando Felipe González dejó la primera línea política, Santiago Carrillo le dedicó una frase de esas que no tienen escapatoria: «Felipe volverá, aunque él no lo sabe». El expresidente del Gobierno no podía desmentir el presagio del veterano comunista, puesto que –según la sentencia– desconocía su destino y sus propias intenciones.

Salvando las distancias –que tienen forma de años–, la frase de Santiago Carrillo sirve para explicar lo que está sucediendo en la carrera hacia la secretaría provincial del PSOE. El exsenador Luis Salvador es la liebre, aunque, probablemente, él no lo sepa. Así que tampoco podrá negarlo.

Luis fue el primero en presentar una candidatura, envuelta en el movimiento ‘Socialistas por Granada’. Y su atrevimiento puede que haya despertado otras opciones que estaban agazapadas, a la espera de que alguien abriera el camino para sondear hasta dónde llegaba la masa crítica hacia la actual secretaria provincial, Teresa Jiménez.

Esa tercera vía puede ser la del exsecretario de Organización de Granada y actual número tres del PSOE-A, Juan Manuel Fernández, al que un grupo representativo de alcaldes y dirigentes influyentes –por no bautizarlos como históricos– están espoleando para que se presente.

La semana pasada se produjo una reunión de un sector de la militancia en un pueblo cercano a Chauchina, de donde fue alcalde Fernández. A la comida acudieron varios regidores socialistas, aunque niegan que estén secundando la candidatura de Juan Manuel.

El senador se encuentra en una fase de consultas y podría anunciar su decisión en los próximos días. Todo puede desencadenarse a partir de mañana martes, cuando el PSOE celebrará una reunión extraordinaria en Padul donde la secretaria provincial presentará su balance y convocará el congreso. Quedarán dos meses para recabar la mayoría de los apoyos posibles.

En esa empresa está desde hace un mes –como mínimo– Luis Salvador, una candidatura de la que no ocultamos nada si decimos que en la cúpula del partido no le dieron excesiva importancia –otra cosa son las declaraciones de cara a la galería–. Por eso sorprenden los esfuerzos ‘anónimos’ por desactivar una opción que, a priori, se tomaba medio en broma.

En los últimos días, Luis Salvador ha tenido que salir al paso de las críticas –unas veces en privado, otras en público– por su participación como tertuliano en un programa de televisión de corte conservador y aclarar un presunto expediente informativo que le habrían abierto por hacer campaña personal en las elecciones del 20N.

¿Quién está detrás de estas filtraciones? Desde la cúpula del partido señalan a un conocido militante de la zona Norte, ahora sin cargo institucional. Pero puede que también lo hagan de forma interesada.

Nervios y precipitaciones

El ataque lo único que ha conseguido ha sido unir más a un grupo que empezó por una veintena de militantes y que asegura ir creciendo. Una de las últimas reuniones las ha tenido en Beas de Granada y cuenta con el apoyo de las estructuras de agrupaciones del Área Metropolitana como La Zubia, Vegas del Genil y Otura, entre otras.

Las reacciones denotan inquietud en una ejecutiva que dos años después de su elección no reúne –y esto es una evidencia– el respaldo unánime con el que llegó –el 100% de los delegados–. Nervios por lo que ha trascendido y, sobre todo, por lo que se está moviendo entre bambalinas, aunque no se cuente.

El anunció de Luis Salvador aceleró el pronunciamiento de Teresa Jiménez, que primero en reuniones comarcales y después en declaraciones públicas, confirmó que se presentará a la reelección. Tal vez un cortafuego para apagar otras corrientes que pudieran incendiar el partido a nivel interno. Alternativas que ya se estaban gestando.

El encargo de Griñán

Luis Salvador ha «movido el árbol» –la frase es de un diputado socialista– y ha sacudido una masa crítica que está buscando con quién se posiciona. De ahí surge el tercer aspirante, Juan Manuel Fernández, que llevó el día a día del partido en la etapa de Francisco Álvarez de la Chica y aún conserva influencia sobre muchas agrupaciones. Con él estarían alguno de los exparlamentarios andaluces, parte de la estructura del anterior gobierno de la Diputación y algunos alcaldes socialistas. Las agrupaciones más numerosas del PSOE todavía no han destapado sus cartas, aunque juegan al ‘ni contigo ni sin ti’ tan habitual cuando no hay un ganador claro por anticipado.

Juan Manuel Fernández ha empezado a moverse y ha mantenido algunos contactos para calibrar sus opciones, aunque aún no tiene cerrada su candidatura. Probablemente, antes de dar el paso pregunte a José Antonio Griñán cómo vería un cambio en Granada. Fernández es el actual número tres del PSOE-A y Griñán le ha encargado la ponencia marco del próximo congreso regional. También es hombre de confianza de Álvarez de la Chica, que previsiblemente ocupará un puesto de máximo nivel en la nueva ejecutiva andaluza.

¿Qué opina Griñán? El secretario regional acaba de reconocer la campaña del PSOE granadino colocando a Teresa Jiménez en la Mesa del Parlamento. Sin embargo, por primera vez en treinta años no hay ningún consejero de Granada, un vacio que cuestiona la influencia de la actual ejecutiva.

En estos procesos todas las teorías tienen su dosis justa de conspiración malintencionada. Como esa otra que asegura que Griñán no ha pasado por alto el viraje que la delegación granadina dio a última hora en el duelo entre Chacón y Rubalcaba.

#vuelveMarina

A veces, cuando uno está a punto de mandarlo todo a tomar por saco y dedicarse -otra vez- a servir copas, se reencuentra con el periodismo y lo abraza con el mismo ímpetu que a un amor adolescente. De nuevo vuelve a creer que las letras, cuando se juntan en las proporciones oportunas, pueden mover el mundo. Y se queda más tranquilo al comprobar que esta profesión de juntaletras no se dejó el corazón en la barra de cualquier bar alguna madrugada de las que pinchó en hueso.

También a veces, cuando uno ha llegado al convencimiento de que los políticos son unos chupópteros dedicados al (ser)’vicio’ público, se reconcilia con la política lo mismo que hace las paces con los enemigos con los que está condenado a entenderse.

Ha sucedido con el caso de Marina Rodríguez, una joven gradina de 25 años que sufrió un derrame cerebral en Inglaterra y lleva mes y medio en coma en un hospital británico mientras su familia reúne los 20.000 euros que cuesta traerla de vuelta a Granada.

Estaba reflexionando sobre Marina, sobre Bostwana, sobre el periodismo y la política, cuando anoche el alcalde de Armilla, Antonio Ayllón, me ganó la mano al poner todos los recursos de su ayuntamiento a disposición de esta chica.

De ahí nació este #vuelveMarina que ahora circula por Internet como una ola de sangre caliente. Nos ha ayudado el alcalde de Jun, José Antonio Rodríguez, que ha puesto el altavoz que necesitábamos para que este grito anónimo se escuchara desde Granada hasta Romford. El presidente de la Diputación de Granada, Sebastián Pérez, ha dado su apoyo. También la delegada de la Junta, María José Sánchez, y el delegado de Salud, Higinio Almagro. También compañeros de otros medios, como Rafa Troyano.

Y un político me ha escrito fuera del escaparate de twitter para preguntarme qué podía hacer para solucionar esta historia.

Marina está ahora un poco más cerca de Granada.

Definitivamente, hay veces en las que la sociedad despierta de su coma profundo y es capaz de hacer grandes cosas.

#vuelveMarina.

Los delegados provinciales sí serán granadinos

En momentos políticos como el que nos ocupa es cuando los periodistas escribimos perogrulladas del tipo: “Griñán elige un gobierno de su confianza” o “Un equipo muy griñanista”. La noticia sería que el presidente de la Junta se rodeara de gente a la que ni siquiera le dirigiera la palabra. Me refiero al principio, que al poco tiempo puede suceder que no se hable con alguno de los consejeros ni por el whatsApp.

A Micaela Navarro -que diga a las pruebas- me remito.

En realidad, esos titulares aparentemente obvios encierran el intríngulis de lo que está sucediendo en el PSOE andaluz. Griñán quiere acabar con los reductos del ‘chavismo’, del ‘pizarrismo’ y del ‘zarriísmo’, que vienen a ser igual sin ser lo mismo. Por eso ha hecho un gobierno donde las cuotas que se han cubierto han sido las suyas -y las de Izquierda Unida, se entiende-.

Entre los currículos de los consejeros la única mención a Granada es que María del Mar Moreno estudió Derecho en su facultad.

Griñán no ha contado con la ejecutiva provincial -o la ejecutiva no ha tenido acceso a Griñán, según se mire-. Pero el presidente tampoco ha consultado a otras agrupaciones.

Uno de los nombres más repetidos en las quinielas ha sido el de María del Mar Villafranca, tanto que en el entorno de la Junta dieron por hecho que podía estar dentro. Otros me dicen que fue una opción que ni siquiera existió.

¿Por qué? Una de las primeras decisiones que tomó Griñán fue mover a María del Mar Moreno a Educación para dejar libre Presidencia y facilitar el traslado de Susana Díaz, aunque parece que la sevillana se resistió hasta el final a dejar el control del partido. Cultura iba a integrarse en Educación, pero el viernes se mantuvo por separado para encajar a Luciano Alonso.

Por lo tanto, en estas cábalas no se manejó en los momentos decisivos ningún nombre granadino.

Puede que sí se especulara con alguno para la Consejería de Justicia. Tengo la sensación de que este hueco no se cerró hasta horas antes de la rueda de prensa. Entre las opciones puede que se sondeara a algún juez o fiscal vinculado a Granada. O que Griñán se planteara en algún momento repescar a personas como Begoña Álvarez o Ángel Gallego.

Todo pudo suceder pero lo que ocurrió al final fue que Granada se quedó por primera vez en 30 años sin representantes en el gobierno andaluz.

Aunque parece que se confirma que alguno de los delegados provinciales sí será granadino.

Meridianamente transparente

Después de haber asistido al nacimiento de comisiones variopintas, de planes estratégicos, de consejos sociales, simposios y seminarios, pensé que la política no podía alumbrar ninguna farfolla de mayor calibre hasta que se presentó la ‘Ley de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno’.

Cualquier periodista sabe que las verdaderas noticias residen en aquello que se pretende ocultar. Es demasiado ingenuo pensar que una administración exhibirá en Internet sus adjudicaciones al borde de la ley de contratos (que las hay), los informes contrarios de secretarios e interventores, las facturas atrasadas de los compadres, las deudas compensadas a constructores o las subvenciones a organizaciones afines. Todo eso habrá que buscarlo.

Y para conseguirlo habrá que dejarse el hígado en la barra de los bares hasta que otro sinvergüenza igual que tú esté lo suficientemente borracho como para entregarte el cuchillo con el que al día siguiente le pegarás la puñalada en el periódico. Habrá que acostarse alguna vez sobre los brazos del diablo y pactar con el enemigo. Observar en lugar de mirar. Interpretar antes que leer.

Como siempre.

Pero el veradero problema de la Ley de transparencia es que no se la cree ni el gobierno que la promueve. Que en los ministerios y sus gabinetes se sigue pensando de los periodistas que son marionetas manipulables a las que ni tan siquiera se les deja hacer preguntas.

Soraya Sáenz de Santamaría disponía de una buena ocasión para demostrar que el invento no era boutade.

Ahora que el Gobierno ha repartido dinero público para que los ayuntamientos paguen a los proveedores, tenía la oportunidad de exponer cómo y con quién se lo ha gastado.

Preguntado ayer el Ministerio de Hacienda no quiso aclarar ni los planes de ajuste que han sido aprobados ni los que se han quedado fuera. Mucho menos la cantidad de las facturas y el importe detallado. Tampoco ofreció datos la Subdelegación del Gobierno en Granada.

Si esto es ahora, me imagino qué será de la Ley de transparencia cuando toque rendir cuentas del dinero negro que se haya declarado.

Nos ha quedado todo meridianamente transparente.

Griñán y las manos libres

En estos días de especulaciones sin cabeza, en una de esas charlas off the record que esta vez -en un mal ejercicio periodístico- sí he respetado, alguien me puso un ejemplo para explicar desde lo más simple las situaciones complejas. Cuentan que había un viejo ginecólogo en Granada que ganó fama adivinando el sexo de los niños. Le daba un sobre a la embaraza con un pronóstico y él se guardaba otro con el contrario.

Algo así sucede con las cábalas en los días previos a la formación de un gobierno. Se han echado a circular tantos nombres que, por probabilidad, lo más fácil era acertar alguno. Pero olvidamos que Griñán se sentía con las manos libres.

Como anticipé, habría sorpresas y cambios llamativos. Porque hasta que el anuncio no rompió aguas nadie atisbó que María del Mar Moreno -el delfín acostumbrado a nadar fuera de la piscina- no seguiría en la Consejería de Presidencia. Ni que el granadino Paco Álvarez de la Chica, del que nadie cuestionaba su continuidad, ni siquiera llegó a manejarse entre los nombres del nuevo gobierno porque Griñán le había encomendado previamente el control del partido.

Para abrir esta nueva etapa en el PSOE andaluz era imprescindible cambiar de sitio a Susana Díaz, artífice de algunos logros y de varias meteduras de pata. Griñán ha hecho con Susana lo que hizo Zapatero con Leire Pajín, buscarle una salida digna para alejarla del partido en el momento en el que hay que dirigir su renovación.

Griñán pasa página del ‘pizarrismo’ y le enseña los dientes a Gaspar Zarrías, todavía influeyente en la ejecutiva de Rubalcaba.

Con el gobierno que ha anunciado hoy, Griñán también ha empezado a preparar el PSOE que va a dejar dentro de cuatro años.

Griñán y las sorpresas

Una de esas fuentes que se suponen bien informadas me dice que no me crea gran parte de las especulaciones sobre el futuro gobierno de Griñán. De estas fuentes hay muy pocas, porque el presidente de la Junta -al contrario de lo que solía hacer Manuel Chaves- está tomando las decisiones por libre, sin plegarse a las estructuras provinciales del partido.

Quería Griñán anunciar en primera persona su gobierno, incluidos también los consejeros de IU, para evitar así que se proyectara la imagen de un equipo partido en dos donde cada uno de los socios va por libre.

Sin embargo, la formación de izquierdas ha soltado ya los nombres de sus tres miembros en el consejo de gobierno: Rafael Rodríguez (Turismo), Elena Cortes (Obras Públicas) y el propio Diego Valderas (Gobernación).

Quizás la filtración anticipe la rueda de prensa de Griñán, que tenía previsto aplazar la decisión hasta reunirse mañana con su ejecutiva. En cualquier caso, el presidente tiene los nombres y las parcelas decididas.

En contra de lo que se piensa, sí habra cambios llamativos. Entradas y salidas. La reducción de consejerías no será tan significativa. Eduación puede asumir Cultura y Deportes -aunque, y esto lo matizo a las 1.46, es más probable que estas dos últimas consejerías vayan juntas y la administre Luciano Alonso-. Habrá una gran área Económica y medio Ambiente podría unirse a Agricultura.

Griñán volverá a recuperar la Consejería de Justicia, que quizás podría recaer en manos granadinas.

Tal vez en alguien que estaba, que ahora no está pero que va a volver.

 

Un alcalde y ocho tenientes

Aseguro y no miento, aunque resulte difícil de creer, que me han pedido que recupere este artículo publicado el martes. Y para las pocas veces que ocurre no me voy a negar.

Hace poco más de un año, cuando Sebastián Pérez estaba armando la candidatura de la capital, se acercó a la Confederación Granadina de Empresarios en busca de un ‘fichaje’. El nombre que tenía en mente era el de Ignacio Cuerva, aunque a estas alturas a ninguno de los protagonistas les interesará reconocer que es verdad.

El joven expresidente del Granada CF no dio el salto a la política, pero el líder del PP incorporó al entonces adjunto al secretario general de la CGE. Tampoco resultó una sorpresa mayúscula: Curro Ledesma estaba en la órbita del partido y su esposa forma parte del Consejo de Administración de CajaGranada a propuesta del PP. Ledesma –que se encontraba a la espera de suceder a Salvador Frutos en cuestión de meses– se pasó a la política y figuró en el número once de la lista.

La suya fue una incorporación de Sebastián Pérez.

De entrada, José Torres Hurtado lo dejó fuera de su círculo de confianza, aunque nombró hasta siete tenientes de alcalde. Cada uno tiene su justificación. Isabel Nieto, Juan Antonio Mérida y Juan García Montero ya lo eran en el anterior mandato. Telesfora Ruiz se benefició de esa regla no escrita que dice que el responsable de la Policía Local siempre ocupa una tenencia de alcaldía. El andalucista Fernando Egea lo había negociado como requisito para entrar en la candidatura –al menos, esa explicación se dio internamente–. Y Juan Antonio Fuentes recibió el premio por haber coordinado la campaña.

De esta forma, Torres Hurtado, que empezó en 2003 con un grupo de cuatro tenientes de alcalde, incrementó la nómina a siete.

Curro Ledesma se hizo cargo de la maltrecha área económica y tardó poco en ser uno de los miembros del gobierno municipal más visibles: una central de compras para ahorrar 20 millones, un plan de ajuste de 17, la reforma del callejero fiscal… Siempre rodeado de números, en menos de un año ha conseguido multiplicar su influencia.

Curro ha sintonizado con el alcalde –también en lo personal– y ha entrado en el reducido círculo de estrecha confianza de Torres Hurtado. En este grupo están su jefe de gabinete, Honorio Cobo, y los coordinadores de sus dos últimas campañas, Juan Antonio Fuentes y Juan Antonio Mérida, con quien el alcalde mantiene además una relación de amistad que viene de antes. De todos ellos, Mérida es el que más ascendencia tiene sobre Torres Hurtado.

No muy lejos de esta órbita están Juan García Montero –que se mueve entre el gobierno municipal y el partido– e Isabel Nieto, una concejal imprevisible que es la antítesis, para lo bueno y para lo mano, de un dirigente político al uso.

En ese grupo de influencia nunca llegó a estar Marifrán Carazo, a quien algunos dentro del propio gobierno municipal amortizaron antes incluso de celebrarse las elecciones de mayo de 2011 porque era un secreto a voces que –si Arenas no cambiaba de opinión– se marcharía al Parlamento de Andalucía. Carazo se quedó fuera de los tenientes de alcalde y su papel como portavoz adjunta apenas si ha sido testimonial. Ahora, el alcalde ha aprovechado la renuncia de Carazo para remodelar el gobierno y darle formalmente a Ledesma el protagonismo que ya tenía.

La decisión ha sido de Torres Hurtado.

La reunión del lunes
Hace dos semanas, el alcalde tuvo un breve encuentro a puerta cerrada en el Ayuntamiento con Sebastián Pérez. No pasó de unos diez minutos. Se supone que allí le informó de la remodelación, aunque en el partido hay quien asegura que algunos detalles no fueron compartidos. Torres Hurtado ha convertido a Ledesma en portavoz adjunto y en octavo teniente alcalde.

Ya son ocho. El doble de los que tenía cuando llegó a la plaza del Carmen. Cinco más que el Ayuntamiento de Madrid y tres más que el de Barcelona. El gobierno municipal tiene ya más tenientes de alcalde que concejales rasos –ocho por siete–. Aunque esta magnitud es habitual en otros ayuntamientos andaluces gobernados por el PP: Málaga tiene siete, Cádiz y Huelva nueve, y Sevilla cuenta con una decena.

La oposición ha criticado la remodelación porque supone un incremento de sueldos: Ledesma pasa a ganar 4.688 euros más al año. Torres Hurtado razonó el aumento por el ahorro que el concejal de Economía ha traído a las arcas públicas con su gestión. Para arropar este argumento, el propio concejal difundió un comunicado en defensa de sí mismo y de su propio trabajo. Este era el titular de la nota de prensa con un entrecomillado atribuido a Ledesma: «Ahorro neto, un menor endeudamiento y la reducción del déficit de tesorería ponen al Ayuntamiento en la senda del equilibrio económico-financiero».

Sin embargo, el trasfondo de la reestructuración va mucho más allá de una subida en el sueldo de 240 euros limpios al mes.

El ‘desliz’, ¿intencionado?
Torres Hurtado ha justificado el ‘ascenso’ porque un portavoz adjunto «merece ser teniente alcalde». Si el argumento fuera éste se caería por su propio peso, por el simple hecho de que quien ha antecedido en el cargo a Ledesma no ha tenido estos galones. Es difícil pensar que Torres Hurtado incurra en un desliz de este calibre si no es de forma intencionada; si en sus palabras no hay un mensaje encubierto para quien se va y para quien se queda.
Lo que sigue es una interpretación personal. Salvo excepciones –quizás la de Vicente Aguilera–, el alcalde ha diferenciado con la vitola de ‘teniente’ entre los de su grupo y los concejales del entorno de la dirección del partido. Dicho de otra forma, los de Sebastián Pérez. Pero a nadie se le escapa que en un horizonte de un par de años el futuro de Torres Hurtado tiene que resolverse de alguna manera. Quién pilota esa transición y con quiénes es una cuestión que está latente en la cúpula provincial.

Aunque a estas alturas también ésta sea una noticia que a sus protagonistas no les interese reconocer que es cierta.

Griñán, al pie de la letra y de la música

José Antonio Griñán ha anunciado un plan de choque de 200 millones de euros para luchar contra el paro. De entrada, lo que choca es que la Junta disponga de 200 millones.

Dice IU que se ha visto reflejada en el discurso del candidato socialista y que ha percibido un cambio en la música y en la letra.

Lo único que sucede es que ahora son ellos los que tocan el violín dentro de la orquesta.

Los discursos de investidura valen tan solo media palabra más que las promesas de la campaña (ya hemos visto qué ha pasado con Rajoy).

Luego, la realidad y la Merkel son quienes mandan. Y al final, una comunidad con su gobierno y la mayoría de sus ayuntamientos pendientes de los préstamos del Estado, no está intervenida pero se le parece.

Anoche promoví con el alcalde de Jun una #quinielaconsejeros en twitter, en un intento a la desesperada por lograr algún nombre fuera de lo común para echarlo a circular. Lo máximo que conseguimos fue que alguien apuntara el de Concha Caballero.

Bastante tiene Griñán con cederle a IU tres consejerías como para incorporar a una nueva Rosa Aguilar a sus filas.

Por lo demás, hoy dan por seguros en el gabinete de la Junta a Antonio Ávila, que liderará un macroárea económica, Mar Moreno -que seguiría en Presidencia para que haya una mujer entre los rostros visibles del gobierno y el Parlamento- y María Jesús Montero en Salud.

Griñán ha vuelto a hacer mención en su discurso a la Educación como palanca para salir de la crisis, por lo que se antoja complicado que el PSOE ceda esta parcela. Hoy se habla de que IU se quedará con Turismo -igual que hizo en su día el PA-, con Gobernación, Fomento y Vivienda.

Pero estas cosas pueden cambiar minutos antes de hacerse públicas.

En la última crisis de gobierno de Griñán el consejero Martín Soler se cayó de la lista en el transcurso de la mañana.

Por lo que ningún rumor hay que seguirlo al pie de la letra.

Ni de la música.

El Tercio de Valderas

Diego Valderas reclama un tercio de las consejerías de la Junta, que viene a ser mucho más que quedarse con la mitad del pastel. Los pactos de superviviencia tienen estas cosas, que el grande pone la cara y el chico la mano.

Cuando IU cedió la presidencia del Parlamento ya se sabía que estaría en el gobierno, y no de cualquier manera. Tanto que ahora quieren cambiar los campos de olivares y peonadas de la Consejería de Agricultura por los campos de golf de la Consejería de Turismo, que da menos quebraderos de cabeza y más dinero.

Las pretensiones del tercio de Valderas complica la configuración del equipo a José Antonio Griñán. El PSOE va a manejar no mucho más de siete consejerías, por lo que ni tan siquiera podría contentar a todas las agrupaciones provinciales y mucho menos a aquellas como Jaén, que cuentan con tres miembros en el gobierno. Además, Griñán tiene que encajar en alguna parte a su grupo de confianza, ese que participa en los cónclaves de los lunes.

En esos encuentros no está el granadino Francisco Álvarez de la Chica, aunque el presidente valora su gestión en Educación y también es uno de los pilares en los que se está apoyando el partido a nivel federal para armar el discurso frente a los recortes de Rajoy. Si este área permanece en manos del PSOE no tendría sentido que el consejero fuese otro.

También tengo la sensación de que Griñán podría dar salida en el partido a alguno de los pesos pesados que se queden descolgados. Pero antes tendrá que resolver el destino de Susana Díaz, que no acaba de convencer en la estructura orgánica.

En resumen, el Tercio de Valderas, con Sánchez Gordillo de maquí en la guerra de guerrilas, dará más batalla a Griñán que los tercios de la Casa de Austria.

Por eso yo prefiero los quintos.

De cerveza.