Rubiales, cuestión de huevos

Luis Rubiales ha hecho historia al convertirse en el primer español al que apartan de su trabajo por tocarse los huevos. Este país -a ratos poético- tolera las metáforas pero no soporta la literalidad zafia. Además, Rubiales tiene aspecto fardón y la mano en la entrepierna le queda provocadora y decorosa si se tratara de un cartel de cine de Bigas Luna -Bardem en ‘Huevos de oro’-, pero sus formas son incompatibles con la presidencia de la Real Federación Española de Fútbol; porque se entiende que todavía tiene que existir una mínima diferencia entre el presidente y el más troglodita de los hinchas.

Al margen, Rubiales también le endiñó un pico ‘sin sentido’ a Jenni Hermoso. Y ese fue su primer gesto machista. El segundo, ha sido empeñarse en llevar razón.

Hasta el punto de fabular un relato que a fuerza de repetirlo con su entorno más cercano ha llegado a creerse. Un hipotético diálogo con la jugadora que, aún siendo cierto, lo único que haría sería igualar al presidente de la RFEF con un concursante baboso de First Date.

Ese es el mayor desacierto de Rubiales; ni la tocada de huevos junto a Letizia, ni el piquito, sino empecinarse en tener la razón, quizás, por ser hombre y poderoso.

Me llega un audio de su entorno más cercano y compruebo que no han comprendido nada. Una parte de su clan le ha conminado a gestionar la crisis como si fuera un problema deportivo. Otras personas de su círculo, como si se tratara de un asunto político de la política de otros tiempos. Pero Rubiales está ante un fenómeno social.

Ese es el problema, que cada día que pasa está más convencido de que no ha hecho nada, mientras sus huestes -generosamente alimentadas desde el cargo- abonan -con estiércol- sus argumentos.

El éxito del fútbol femenino no ha sido su triunfo, ni siquiera su elevado nivel competitivo. Consiste en haber suscitado un consenso en la sociedad por encima incluso del espectáculo y el deporte; lograr la identificación con unas deportistas que parecen personas comunes que se divierten, sufren y se indignan. Mientras el fútbol masculino es un mundo cada vez más distante y distanciado del aficionado, con más intereses que escrúpulos.

Rubiales no se tiene que ir por machista ni por una gestión sospechosa que investigan los juzgados. Debe apartarse porque no nos representa.

No queremos que nos represente.

 

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2 Comentarios

  1. Estoy de acuerdo con usted.Lo ha explicado perfectamente. Soy una mujer de ochenta y cuatro años y me siento indignada y ofendida. Dónde se ha educado este señor?. Espero que más pronto que tarde acabemos en España entre toda la población, hombres y mujeres de bien, esta lacra se termine. Muchísimas gracias, le estoy muy agradecida maria Antonia Ruiz Lopera

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