El diseño de la ciudad como una jaula de sedentarismo

“La Ciudad Comprometida”

 

Hoy nos queremos compartir una serie de reflexiones que hemos leído en prensa de María Neira,  directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS. En la entrevista pone de manifiesto uno de los problemas que acaecen en nuestra sociedad mundial, los problemas alimenticios. Tanto la obesidad como la malnutrición, son autenticas “epidemias” que afectan a todos los países, sin importar su nivel de ingresos.

Estos problemas de nutrición están íntimamente relacionados con nuestros hábitos de vida, nuestra cultura alimentaria y por supuesto, nuestro lugar de residencia.

La mayoría de la población mundial vive en ciudades, las cuales, según afirma la protagonista, están diseñadas como “auténticas jaulas de sedentarismo”, dónde “los alimentos más asequibles son normalmente procesados y con más grasas saturadas, mientras que el acceso a productos frescos y saludables son más caros y menos accesibles.” Si tenemos en cuenta que la población urbana tienen una clara tendencia de aumento, o nos concienciamos de transformar la ciudad en un ambiente saludable, o tendremos graves problemas en el futuro.

Los alimentos procesados y los hábitos de vida sedentarios son la principal causa de obesidad. Fuente: obeso.net

Además, como ya comentamos en artículos pasados, otros problemas importantes acaecen los ambientes urbanos, por lo que cada vez, vemos que desde más perspectivas, la ordenación urbana es mas necesaria y vital.

La educación nutricional, el diseño de parques y zonas recreativas, las iniciativas de fomento de la educación medioambiental y el modo de vida saludable, son algunas de las políticas a tener en cuenta. El inculcarle a las nuevas generaciones el uso de la bicicleta, el valor de las zonas naturales o los beneficios de los productos frescos, no sólo es una apuesta por su salud futura, sino por la conservación de nuestro ecosistema urbano y de nuestra calidad de vida.

Para leer la entrevista completa pincha aquí

4 Comentarios

  1. Nuestros dirigentes deberían entender que la inversión en reducir la contaminación o en crear infraestructuras no es un gasto, al contrario. Esas inversiones revertirán en que más adelante se eviten más enfermos crónicos con problemas respiratorios o pulmonares, o que la primera causa de muerte sean los infartos por una alimentación y unos hábitos nada adecuados. Deberíamos de comprender todos que un pequeño esfuerzo en el presente es una forma de prevención para evitar cosas peores en el futuro.

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