La mayoría de ciudadanos de clase media están exentos de pagar este tributo en Andalucía. :: ARCHIVO
La mayoría de ciudadanos de clase media están exentos de pagar este tributo en Andalucía.

El debate está en la calle a raíz de una campaña promovida por el Partido Popular, con la que trata de reflejar la ‘injusticia’ de un gravamen que afecta a los ciudadanos en función de la autonomía en la que reside. Aunque se trata de un impuesto estatal, los gobiernos regionales tienen competencias para regular bonificaciones dentro de los límites que establece la normativa. Es por ello que entre las diferentes autonomías existan diferencias sustanciales a la hora de pagar este tributo dependiendo del importe de la herencia y el grado de relación con el fallecido.

Para hacernos una idea de lo que está ocurriendo, nada mejor que un ejemplo que publicaba el economista Daniel Lacalle en su cuenta de Twitter.


Como se aprecia, para una herencia valorada en 800.000 euros, según la comunidad autónoma en la que se resida, el heredero quedaría obligado a pagar diferentes cantidades, que van desde los 134,2 euros en Canarias, a los 164.049,03 euros en Andalucía. La diferencia es abismal y el motivo de la polémica que ha suscitado una alarma social sobre este tipo de gravamen en las comunidades que menores bonificaciones tienen para este impuesto, como Andalucía o Asturias.

Visto así, es evidente que existe un agravio comparativo entre los residentes de una u otra región de España a la hora de heredar. Sin embargo, a pesar de que determinados grupos políticos y medios han tratado de subrayar este caso particular y extrapolarlo al resto de ciudadanos, la realidad es que la casuística es muy variada, y al final, el 98 por ciento de los parientes directos, no pagan nada por este impuesto en Andalucía. Lo que realmente existe en esas comunidades es una exención a las rentas altas, lo que supone un quebranto de uno de los pilares de nuestro sistema impositivo, la progresividad. Téngase en cuenta, que los impuestos que no se cobran a las rentas altas por la aplicación de este principio, se recaudan al resto de la ciudadanía por otras vías. Por tanto, el problema no es que determinadas regiones tenga menos exenciones, sino qué se está dejando de financiar o qué están pagando de más los contribuyentes de las autonomías donde existe barra libre.

Justo y necesario

Los impuestos son los fondos con los que el Estado y las autonomías financian los servicios públicos, (educación, sanidad, seguridad,…), sistemas de protección, (desempleo, pensiones, prestaciones,…), e infraestructuras. Todos los ciudadanos están obligados a contribuir con sus rentas en la hucha del Estado, siguiendo el principio constitucional de equidad, es decir, en función de su capacidades y posibilidades.

El Impuesto de Sucesiones y Donaciones es un tributo que grava las herencias y los bienes recibidos de forma gratuita, como vivienda, coches, acciones, joyas o dinero en metálico, y como ello supone un enriquecimiento, el Estado entiende que debe ser objeto de recaudación, de la misma manera que un trabajador paga por recibir un salario, o un empresario lo hace por los beneficios de su negocio.

Además es justo porque contempla correcciones de progresividad para gravar solo las herencias elevadas y dejar sin efectos recaudatorios al resto. No se trata por tanto de un “impuesto a la muerte” como comentaba Carlos Herrera, sino de un impuesto a los ricos, de quienes el Estado espera un mayor esfuerzo fiscal para contribuir a su sostenimiento.

En Andalucía la exención afecta a los herederos directos, (pareja, hijos y padres) que reciban como herencia una renta no superior a 250.000 euros, con bonificaciones de hasta el 99 por ciento, si reciben la vivienda habitual del fallecido, o la explotación agraria, entre otras bonificaciones. Heredar por tanto en Andalucía no es un “robo manifiesto”, sino una medida de redistribución de la renta de los que más tienen a los que más la necesitan. Con este impuesto, la Junta de Andalucía recaudó 379 millones de euros en el pasado ejercicio, que destinó a financiar programas de Sanidad, Educación y políticas sociales.

Medias verdades

Recoge Rafael Sanz Gómez en su blog ‘in dvbio’, las numerosas falsedades que se han propagado por las redes sociales sobre este impuesto, con el objeto de apelar la sensibilidad de la ciudadanía haciéndoles creer que van a ser objeto de un “atraco” el día que hereden de un familiar. En el artículo, ‘En defensa del Impuesto de Sucesiones’, el profesor de la Universidad de Sevilla desmonta los argumentos que se han dado por válidos, para reflejar la realidad del tributo y demostrar que se está ante una campaña de desinformación con el objetivo de unir a la causa de las rentas altas, a parte de la población que realmente no le afecta este impuesto. A fin de cuentas, no todos tienen la suerte de heredar 800.000 euros como presentaba el reputado economista Lacalle.

En la misma línea de defensa del impuesto se manifiesta el abogado Javier Vilavert, que en el artículo ‘La verdad del Impuesto de Sucesiones en Andalucía’, apela a la casuística jurídica para desmontar el recurrido ejemplo que se repite en prensa y redes sociales del heredero de los 800.000 euros. A través de un ejemplo bastante generoso, demuestra cómo una familia de clase media, con varias viviendas y dinero en cuenta corriente, no paga absolutamente nada, porque la Ley andaluza establece medidas de protección a la rentas medias y bajas, precisamente y una vez más, por el principio de progresividad.

El ruido sobre la conveniencia de este impuesto ha sido en los últimos meses un arma política para desprestigiar a los gobiernos regionales que mantienen este tributo como mecanismo de redistribución de la renta, en contraposición con las autonomías que han instaurado un ‘paraíso fiscal’ para las rentas altas en este concepto, y así trasladar el esfuerzo tributario al resto de la población.

¿Debe Pagar?

En el Laboratorio de Datos de IDEAL han elaborado una Calculadora del Impuesto de Sucesiones para que pueda conocer la deducción de impuestos que tendría en caso de recibir una herencia en Andalucía.


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