Ni media palabra

El miércoles Mariano Rajoy reunió a su junta directiva y los medios que habían sido convocados tuvieron que seguir la intervención a través de un plasma. Parafraseando a Iñaki Urdangarin, podría decirse de Mariano que es el presidente emplasmado.

La comparecencia sin preguntas fue criticada por periodistas y por el resto de partidos políticos. Horas después, el presidente de la comunidad de Madrid, Ignacio González, planteó acotar la libertad que tienen los medios de comunicación para publicar lo que consideran oportuno, como si acaso esos límites no estuvieran ya establecidos por la Constitución y la Ley.

¿Qué está pasando? En realidad, nada nuevo.

Nada que no suceda a diario en cualquier provincia o en cualquier pueblo, donde los políticos entienden que la libertad de prensa es algo muy higiénico y muy progre siempre que no se ejerza en su contra.

Entiendo que algunos líderes -sin ironía- coarten a los suyos para que no hablen con los periodistas. Hay días que ni yo mismo me dirijo la palabra y evito hacerme preguntas.

Pero otra cosa bien distinta es que se ponga en marcha una auténtica caza de brujas, donde se persiga a nivel interno a los majaderos que nos cojan los teléfonos. Algunas veces, bajo amenaza de no repetir en las listas.

Está sucediendo en Granada, con algún sector capitalino del PP y con otro provincial del PSOE. Pronto daré más detalles.

Para ellos los periodistas no son más que un colaborador sumiso para engañar a los electores.

Así que solo nos quedan dos alternativas, o reproducir las chorradas que cuentan públicamente o intentar destapar las vergüenzas que se callan en privado.

Lamentablemente para quienes entienden la libertad de expresión de esta manera tan chusca, aquí somos de los segundos.

6 Comentarios

  1. Si es que en todos sitios cuecen habas.
    Es una casualidad que saqueis la noticia de que el Ayuntamiento os retira los anuncios y justo esa noticia aparezca cerrada SIN POSIBILIDAD DE COMENTARIOS para los lectores. Y luego miles de fotos de Sebastian. Y entenderse se entiende demasiado bien.

    En fin, que también los lectores nos sentimos muchas veces peleles en manos de todos.

  2. En la relación políticos-periodistas, me llaman la atención varias cosas:

    1. ¿ Cómo es posible que siendo el político, normalmente, de menor nivel cultural que el periodista, aquél siempre acabe engañando a éste?. (Ejemplos en Granada, múltiples).

    2. ¿ Por qué razón aceptan los periodistas la información enlatada de los partidos ? (Sobre todo, en campaña electoral).

    3. ¿ Por qué un periodista gana en el gabinete de prensa de un político 3 veces más que en un medio de comunicación, pagándose aquél puesto con cargo al erario público?.

    4. ¿ Por qué acuden los periodistas a ruedas de prensa sin preguntas?. ¿ Si ellos no se respetan a sí mismos… No me digan que porque si no van no tienen información, porque es sabido que la información le interesa más al político que al medio.

  3. Son interesantes las cuatro preguntas anteriores sobre la relación entre periodistas y política, pero no creo que por tener (supuestamente) más cultura un periodista que un político, éste se deje engañar o viceversa. Hay maneras de \"comprar opinión\" con dinero público en medios, y también hay maneras de presionar para que las cosas se publiquen de tal forma que el político lea lo que quiere leer: Ideal, como periódico y como institución, tiene un peso enorme en Granada, y puede ser que el juego de presiones o \"cariños\" sea más intenso que en otros medios. Al final, la \"información enlatada\" y al gusto del politiquillo de turno está fabricada más que nada para la tv, mientras que es en los periódicos donde se supone, por tradición, que se hace la crítica diaria al poder político, al que tan poco gusta que le saquen los colores… ni entre líneas como a veces hace Chirino con ironía.

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