En el cine Tívoli del Camino Bajo de Huétor, Fantomas sale una vez más invencible y con un saco de diamantes en una bicicleta. Contra el monstruo de cara azul marino luchaba Luis de Funes y toda la colonia de San Conrado. Que esto de los cines de verano se cogía con ganas pero, a la larga, los vecinos se cansaban de tanta película gratis asaltando por las ventanas a las horas de sueño. En los demás cines de la ciudad, la clientela había bajado mucho, al igual que la calidad de las proyecciones. Prácticamente toda la cartelera estaba clasificada con un 3R, es decir, que el secretariado para espectáculos de la Comisión Episcopal las consideraba para mayores con reparos, y advertía de la sólida formación que debía de tener el espectador que osara atravesar aquella cortina que cegaba completamente la sala. “Rector en la cama” en el cine Granada; “Sexualmente vuestro” en el Goya; “Bajo las sábanas con la doctora” en el Gran Vía; “Danesas del placer” en el Regio, o “Más fina que las gallinas”, otra de las pelis que se tragaron los vecinos de San Conrado, eran algunos de los títulos que ocupaban la cartelera aquel verano. Menos mal que estaban los cine clubs.

Granadinos disfrutan del fresquito de la fuente del Triunfo en una tarde de agosto. 1974 Torres Molina/Archivo de IDEAL
Granadinos disfrutan del fresquito de la fuente del Triunfo en una tarde de agosto. 1974 Torres Molina/Archivo de IDEAL

En cualquier caso, por aquel agosto no quedaba mucha gente en la ciudad. Los turistas se mezclaban con algunos jóvenes, chicos que sujetaban su vaquero de campana con un pañuelo anudado a la cintura, o chicas con vaporosos vestidos con los hombros o la espalda al aire. El Cebollas era el lugar de reunión para tomar una cerveza y, el quiosco de doña María, frente al Zeluán una auténtica institución. Abría toda la noche, y sus estantes despachaban desde un chicle de menta a una lata de mejillones, pasando por la barra de pan y tabaco.
También estaba la música. En España, donde la revolución beat o rock llegó tarde y descafeinada, los sectores más populares engullían música folclórica y poco más. El mismo usuario cambiaba de gustos musicales en función de la época del año. Surgió el fenómeno, que todavía lamentamos, de la canción del verano. Aquel fue el año de “You are no matador señor” de las Deblas o “Fiebre del sábado noche” de los Bee Gees y el disco “anunciado en televisión” de Epic, un recopilatorio, el más vendido.

1 Comentario en Aquel verano de 1974

  1. El post es un poco confuso, el Tívoli en el 74 no estaba en el camino bajo de huetor, si mi memoria no me falla, en esos años estaba en la zona del callejón del Ángel, aunque puede que ese no fuera el tívoli, yo era crio. Mas tarde, hacia 1976-77 se ubicó ya a la espalda de la calle Aviador Dávila (a la entrada del camino bajo de huetor), de eso si estoy seguro ya que yo vivia en esa calle. Mas adelante en los 80 ese cine se desplazó a la actual ubicación y cambió de nombre y de diseño (ya era un multicine con varias “salas”). Se le llamó entonces Vergeles, por estar en pleno centro de ese “sub-barrio” del zaidin.

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