José Manuel Navarro

Blog de José Manuel Navarro Llena

La situación actual del mercado de pagos en el continente europeo atraviesa un proceso de reconfiguración estructural que va más allá de la simple actualización tecnológica. Nos encontramos en un punto de inflexión donde la geopolítica, la regulación y la innovación tecnológica convergen para intentar devolver al continente una soberanía financiera que se ha visto erosionada durante décadas por la dependencia de infraestructuras externas.

En estos momentos, el panorama se define, más allá de por el volumen transaccional, por quién controla los canales por los que circula el dinero y cómo estos se adaptan a un entorno de inmediatez absoluta y de inteligencia artificial aplicada al consumo. La fragmentación histórica de los sistemas de pago nacionales, que obligaba a los comercios a integrar múltiples soluciones locales para operar de forma transfronteriza, está siendo sustituida, mediante un esfuerzo coordinado, por alternativas paneuropeas capaces de competir con los gigantes globales que actualmente gestionan mayoritariamente el mercado de tarjetas en la eurozona.

Este impulso hacia la soberanía se fundamenta en la necesidad de resiliencia operativa y de adaptación a un mercado que responde con avidez ante nuevas propuestas innovadoras, ágiles y seguras. La excesiva dependencia de proveedores no europeos deja a los usuarios (particulares y empresas) vulnerables ante posibles restricciones motivadas por decisiones políticas ajenas a la Unión Europea. Por ello, las autoridades y el sector privado han alineado sus estrategias para fortalecer una infraestructura compartida, centrada en la interoperabilidad de los pagos inmediatos y el desarrollo de una moneda digital emitida por el Banco Central Europeo. Las expectativas de los consumidores ya han cambiado en el sentido de que el comercio actual, por ejemplo, no tolera el retraso de varios días para la liquidación de fondos, y demanda experiencias móviles fluidas que funcionen igual de bien en su país de origen como en cualquier otro estado miembro.

La entrada en vigor definitiva del Reglamento de Pagos Instantáneos (IPR) en octubre de 2025 ha perfeccionado la operativa bancaria ya que, lo que comenzó como una opción para transferencias de valor añadido, se ha convertido en la capacidad básica obligatoria para los proveedores de servicios de pago (PSP) en la eurozona. Los pagos instantáneos SEPA (SCT-Inst) permiten liquidar transacciones en menos de diez segundos, ininterrumpidamente, lo que ha transformado la gestión de tesorería empresarial al eliminar la necesidad de mantener grandes colchones de liquidez a corto plazo. La legislación no solo ha forzado la adopción técnica, sino que ha igualado el coste de las transferencias tradicionales, eliminando así las barreras de adopción para el mercado masivo.

Sin embargo, la inmediatez ha traído consigo la necesidad de rediseñar los sistemas de seguridad. En 2025, la verificación del beneficiario (VoP) fue esencial para combatir el fraude de pagos autorizados (APP), obligando a las instituciones a validar la identidad del beneficiario en tiempo real antes de ejecutar el envío. Los bancos han pasado de procesos por lotes a una monitorización continua, donde la inteligencia artificial analiza patrones de comportamiento para detectar anomalías en milisegundos. Esta evolución tecnológica está facilitando que la banca abierta evolucione perfeccionando las finanzas abiertas (Open Finance), permitiendo que los datos financieros se compartan de forma segura para ofrecer servicios hiper-personalizados bajo el marco regulatorio FiDA.

En este contexto de búsqueda de escalabilidad, la Iniciativa de Pagos Europea (EPI) ha consolidado su billetera digital, Wero, como el eje de la interoperabilidad regional. Wero ha superado los 52 millones de usuarios registrados en Francia, Alemania y Bélgica en el primer trimestre de 2026, y se encuentra en pleno proceso de absorción de sistemas nacionales dominantes como iDEAL en los Países Bajos. La firma del memorando de entendimiento en febrero de 2026 entre EPI y la Alianza EuroPA (que integra a Bizum de España, Bancomat de Italia y MB WAY de Portugal) representa un hito sin precedentes, la conexión de 130 millones de usuarios bajo un estándar técnico común. Esta alianza no solo busca facilitar el envío de dinero entre particulares, sino que tiene como objetivo prioritario el comercio electrónico y el punto de venta físico a partir de 2027 (aunque Bizum ya se ha adelantado presentando su modelo de pago instantáneo P2B en comercio físico), utilizando tecnologías como NFC y códigos QR para desafiar la hegemonía de las tarjetas tradicionales.

En este contexto, el proyecto del euro digital, por su parte, ha superado su fase teórica para entrar en una fase de preparación técnica crítica (ya se ha abierto la convocatoria de manifestaciones de interés para la participación de los PSP en el proyecto piloto del euro digital). El BCE lo ha definido como un complemento digital del efectivo, diseñado para garantizar que el dinero público siga siendo accesible y utilizable en una economía cada vez más digitalizada. A diferencia de las soluciones privadas (criptomonedas), el euro digital gozará de curso legal, lo que garantiza su aceptación universal en toda la eurozona, y se centrará en ofrecer niveles de privacidad equivalentes al efectivo en sus modalidades offline.

La arquitectura del euro digital para 2026 se basa en el «diseño inclusivo«, con interfaces adaptadas para personas con discapacidad y ciudadanos con baja alfabetización digital. Uno de los mecanismos más innovadores que se están probando es el denominado «waterfall» que vincula la billetera digital con la cuenta bancaria del usuario para completar pagos incluso si el saldo en euros digitales es insuficiente, evitando así las fricciones de las recargas manuales.

Fase del Proyecto Euro DigitalObjetivos PrincipalesCronograma
Conclusión fase de preparaciónDefinición de infraestructura técnica y selección de proveedoresOctubre 2025
Legislación y estándaresAprobación del marco legal en el Parlamento EuropeoDurante 2026
Proyecto pilotoPruebas en entornos reales con comercios y usuariosMediados 2027 
Emisión potencialDisponibilidad masiva de la primera versión del euro digitalDurante 2029

A pesar del impulso político, el camino hacia la emisión sigue enfrentando debates sobre los importes límites de tenencia para preservar la estabilidad de los depósitos bancarios. No obstante, el consenso técnico indica que el euro digital actuará como un catalizador para la innovación, permitiendo que las empresas privadas construyan servicios de valor añadido sobre sus estándares abiertos, como pagos condicionales o automatización de suscripciones. La integración de la moneda digital en infraestructuras de registros distribuidos (DLT) a través de iniciativas como «Pontes» reforzará además el papel del dinero de banco central en los mercados financieros mayoristas.

Las stablecoins, criptomonedas que han acelerado la decisión de lanzar el euro digital, se han consolidado en 2026 como una infraestructura crítica para los pagos transfronterizos y la gestión de liquidez corporativa. Gracias a la plena aplicación del reglamento MiCA en la Unión Europea, las empresas y bancos cuentan ahora con la claridad jurídica necesaria para emitir y utilizar tokens referenciados al euro. Iniciativas bancarias como Qivalis están permitiendo que la liquidez se mueva en tiempo real, las 24 horas del día, eliminando los costes y retrasos asociados a la banca corresponsal tradicional y los plazos bancarios.

Aunque las stablecoins referenciadas al dólar (como USDT y USDC) siguen dominando el mercado global, el surgimiento de opciones europeas reguladas está empezando a ganar tracción en los corredores B2B. Se estima que, para finales de la década, entre el 10% y el 20% de los pagos internacionales podrían liquidarse mediante estos canales digitales, que ofrecen programabilidad y finalidad inmediata. La integración de estos activos en plataformas de orquestación de pagos permite a los comerciantes optimizar sus flujos financieros de forma adaptativa, seleccionando la vía más eficiente en cada momento.

Una de las predicciones más sólidas para los próximos tres a cinco años es el ascenso del comercio agente. La inteligencia artificial agéntica ha dejado de ser un asistente pasivo para convertirse en un actor autónomo con capacidad de ejecución financiera. Ya estamos viendo la implantación de protocolos como el Agentic Commerce Protocol (ACP) de OpenAI y Stripe, y el Universal Commerce Protocol (UCP) de Google, que permiten a los agentes de IA buscar, comparar y comprar productos en nombre del usuario sin intervención humana directa.

Esta transformación desplaza el control de la relación con el cliente desde la interfaz de pago hacia la interfaz de búsqueda. Las empresas de pagos ya no compiten solo por ser elegidas en el «checkout», sino por ser el canal preferido por el agente de IA, basándose en criterios de coste, velocidad y riesgo. Para los bancos, esto supone un reto de gobernanza masivo: el concepto tradicional de «conozca a su cliente» (KYC/KYB) debe expandirse al de «conozca a su agente» (KYA), estableciendo límites de delegación acotada para asegurar que los agentes operen dentro de mandatos específicos de gasto y seguridad.

La adopción de estas tecnologías generará una nueva ola de productividad en la industria, estimada por McKinsey en hasta 110.000 millones de dólares anuales, gracias a la automatización de operaciones de IT, desarrollo de productos y atención al cliente. Sin embargo, los comerciantes deberán adaptar sus catálogos para que sean legibles por máquinas, priorizando los datos estructurados sobre el marketing visual tradicional para no quedar invisibles en las rutas de compra iniciadas por IA.

Como consecuencia, la industrialización del fraude mediante IA y deepfakes representa el mayor desafío operativo para el ecosistema de pagos en 2026. Las pérdidas por fraude financiero proyectan un crecimiento del 153% para 2030, alcanzando los 58.300 millones de dólares a nivel global. Los delincuentes operan ahora bajo modelos de «Fraude como Servicio» (FaaS), utilizando identidades sintéticas o «Frankenstein» que mezclan datos reales y ficticios para eludir los controles de identidad estáticos.

La respuesta legislativa europea se articula a través de la PSD3 y el Reglamento de Servicios de Pago (PSR), que redefinen la responsabilidad en casos de estafas de suplantación de identidad. A partir de 2026, la carga de la prueba y la responsabilidad financiera se desplazan significativamente hacia los PSP que no implementen controles preventivos robustos, como la concordancia obligatoria entre el nombre del beneficiario e IBAN para todas las transferencias en la UE.

Además, el marco normativo (resumido a continuación) busca fomentar la competitividad permitiendo que instituciones de pago y de dinero electrónico accedan directamente a los sistemas de liquidación, rompiendo el monopolio histórico de las entidades de crédito. Esta apertura, combinada con la transparencia exigida en las comisiones de cambio de divisas y el acceso al efectivo en comercios sin necesidad de compra (cashback), configura un mercado más orientado al usuario y menos dependiente de los márgenes de intermediación tradicionales.

Elemento Clave PSD3/PSRImpacto en el Mercado de PagosFecha Aplicación Prevista
Armonización vía PSRReglas de conducta aplicables en toda la UEEntrada en vigor Q2 2026
Responsabilidad en fraudeReembolso obligatorio al cliente en estafas de suplantación18-24 meses tras su publicación
Acceso a sistemas de pagoPSP y EDE podrán acceder directamentePlena operatividad en 2028
Mejora de APIsObligatoriedad de interfaces de banca abierta sin friccionesSupervisión continua desde 2026

El análisis detallado de las fuerzas que moldean el mercado europeo de pagos permite predecir un escenario de convergencia tecnológica y estratégica en los próximos cinco años. La era en la que la escala genérica y el volumen transaccional eran los únicos motores de rentabilidad ha llegado a su fin. La presión sobre los márgenes y el encarecimiento de los costes de cumplimiento obligan a los actores del mercado a buscar valor en la especialización vertical y en los servicios añadidos integrados en el pago.

En los próximos años se consolidará definitivamente el pago de cuenta a cuenta (A2A) como opción preferente en el comercio electrónico europeo, impulsado por la madurez de Wero y la interoperabilidad de las billeteras nacionales. A medio plazo (tres a cinco años) el mercado evolucionará hacia un entorno más rápido, interoperable y exigente en cumplimiento, donde los pagos instantáneos dejarán de ser un nicho para convertirse en infraestructura base. En este contexto, el euro digital no solo funcionará como instrumento de pago, sino como referencia pública en términos de estabilidad y privacidad, forzando al sector privado a redefinir su propuesta de valor.

Las tarjetas no desaparecerán; seguirán siendo relevantes por hábito, aceptación y cobertura, pero perderán parte de su exclusividad funcional a medida que las transferencias inmediatas y las carteras digitales ganen peso en el uso cotidiano. La transformación no vendrá por la sustitución de un medio por otro, sino por la reducción estructural de la fricción en el proceso de pago. En paralelo, la soberanía de pagos impondrá su carácter estratégico, lo que no implica excluir actores globales, sino evitar la dependencia total en el control de la experiencia de usuario. La clave no reside en una solución única, sino en una arquitectura propia, interoperable y resiliente que combine pagos instantáneos como base operativa y, potencialmente, el euro digital como ancla de soberanía monetaria.

En este nuevo equilibrio, la competencia se desplazará hacia la interfaz del cliente, que tenderá a integrarse en ecosistemas de inteligencia artificial. Las entidades deben posicionarse como infraestructura de confianza para agentes autónomos para ser las que capturen mayor valor en la cadena digital. El resultado es un modelo de pagos europeo definido por tres vectores: soberanía, inmediatez y autonomía. E inteligencia.

José Manuel Navarro Llena

Director Estrategia y Marca SEFIDE EDE

Articulo publicado en IT Digital Magazine de ITUser nº38, páginas 70-74


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