Desde el año 1881, el Papa convoca asambleas internacionales en diferentes lugares del mundo para dar culto a la eucaristía. Años más tarde, en 1893, la iglesia española comenzó a organizar estos encuentros a nivel nacional. En 1957 se eligió Granada para la celebración. Esto significó que, durante casi una semana, la ciudad se convirtió en el centro nacional de la Iglesia Católica. ¿Recuerdan la ceremonia de beatificación de Fray Leopoldo en 2010 en la base aérea de Armilla? Pues demasiado pequeña al lado de la que se montó en la ciudad durante este IV Congreso Eucarístico Nacional. El acto central tuvo lugar el domingo 19 de mayo, en la explanada del Triunfo. Contó con la presencia de Franco y su esposa, se escuchó un mensaje del Papa Pío XII, radiado desde el Vaticano pidiendo a Dios que «haga subir desde las vegas granadinas, perfumado con los mejores aromas de sus cármenes floridos, un soplo de verdad y de vida».
Aunque el ambiente de fervor católico comenzó unos días antes: el lunes, veinte mil niños hicieron la comunión en el campo de fútbol de Los Cármenes; el jueves, el altar del Triunfo concentró a miles (siempre según IDEAL) de deportistas que, agrupados por disciplinas asistieron a misa: a un lado los montañeros y esquiadores, al otro los motoristas, los ciclistas en bici y los cazadores con la imagen de San Humberto. Juan Bustos recordaba que el gran acto central del Congreso, que se cerró con la procesión de la Custodia, estuvo a punto de ser deslucido por una espesísima nube de mosquitos que fastidiaron a los fieles durante algunas horas.

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