Oro, incienso y birra: los significados arcanos, los antiguos, los nuevos, los actuales

Vamos a buscar qué dicen los expertos:
.-El oro es un símbolo de la realeza. Jesús es el Rey, pero no es un rey como los reyes de la tierra. Jesús es un Rey celestial. Su reino no es de este mundo (cf Jn 18,36). .-El incienso nos remite a la divinidad. Jesús no es sólo un hombre; es el Hijo de Dios hecho hombre. Los Magos “veían a un hombre, pero reconocían a Dios”, escribe el Pseudo-Crisóstomo. No se escandalizan de su pequeñez, de su debilidad, de su limitación. Ven en el Niño a Dios.
.-La mirra se empleaba para embalsamar a los cadáveres. Jesús “había de morir por la salvación de todos”, comenta San Agustín. Se trata, pues, de un signo de la humanidad del Señor, que no dudó en compartir nuestra condición humilde y abocada a la muerte.

San Gregorio Magno encuentra nuevos significados para estos tres presentes.
-El oro es la sabiduría
-El incienso es la virtud de la oración
-La mirra, la mortificación de la carne.

Y el que esto os escribe se da cuenta de que pasados los siglos, los símbolos permanecen y adquieren nuevos significados. Veamos
-El oro. Es el causante de la crisis, la codicia, la avaricia que produce los desahucios, la injusticia social, el cáncer de la sociedad que es la corrupción, el primer enemigo que tiene en estos momentos la sociedad española.
-El incienso. La falta de reflexión, de tempo, de intelectualidad, la ausencia de discurso sólidamente construido, la llegada y aterrizaje de la demagogia, el griterío, el desprestigio, la calumnia, la mentira.
-Y, por supuesto, la mirra que se transforma en birra. El cinismo como fórmula vital para evadir el miedo a la existencia propia, la falta de trascendencia, y, por fin, el hedonismo, el placer por el placer, comer, beber y follar, que no amar.

¿Hay soluciones?
Sí. Deja que brote el niño que llevas dentro y recuerda entonces lo que querías llegar a ser, lleno de ilusión.

Eso es la cabalgata del 5 de enero.
Ilusión por ser mejores, por construir entre todos y para todos un mundo mejor.

¿Qué puedes hacer?
Sacrifícate un poco e incluye en tus recortes algo que no sea para ti.
Dedica 10 euros al mes durante todo 2013, 120 euros, a una ONG que cuide niños que sobreviven en medio de cualquier guerra, para mujeres maltratadas que sobreviven en la calle de al lado, para drogadictos de esta sociedad, para enfermos de Colombia, zombies de México o las mujeres sin clítoris o con la cara quemada por ácido.

Hazlo, yo lo he hecho.

La magia es que simplemente te estarás ayudando a ti mismo.

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