Los descapotables no son para Granada

Hace unos años me dijo un amigo que comprarte un ático en Granada era una decisión nefasta. En invierno te mueres de frío y en verano de calor, o dicho en otras palabras, en Granada hay seis meses de invierno y seis meses de infierno.

Igual que con el ático puede pasar con los coches. Comprar un coche es ya de por sí un esfuerzo considerable para la mayoría de los bolsillos y hay que pensar mucho en la necesidad y en el capricho. Queda claro que lo más fácil y económico es comprarse un vehículo básico, con cuatro puertas y un techo duro.

En los últimos años han aparecido modelos descapotables de varias marcas a un precio más o menos asequible que han tenido mucho éxito en el mercado. Si el Mercedes SLK Kompressor empezó la moda de los techos duros escamoteables, el Peugeot 307 popularizó este sistema, al que se han ido añadiendo otros como el Opel Astra, el Renault Megane o el Volkswagen EOS. Todos con buen resultado de ventas echando un vistazo por la calle.

¿Pero cuestan estos coches lo que valen? Es una pregunta que un potencial comprador se tiene que hacer antes de adquirir un vehículo como este. Nadie duda de la sensación de libertad que se tiene al ir ‘descapotado’, ni la atención que llaman, pero son varios los motivos para decir que no.

En primer lugar, los cierres. No suelen fallar, pero el sistema es caro de reparar ya que no son mayoría, y para esto, mejor vivir alejado de la Costa. Segundo y el más importante, el clima. Como he dicho al principio, en Granada hay seis meses de invierno y seis meses de infierno. Claro que hay días de primavera en las que luce un sol maravilloso que no quema, pero en invierno aunque el día esté despejado el viento puede hacer que subamos la capota a los diez minutos, y en verano el sol nos puede ajusticiar si el coche se detiene.

Un dato: el país donde se venden más descapotables es Gran Bretaña, y todos sabemos lo que llueve allí, pero el sol del verano no juzga de la misma manera.

2 Comentarios

  1. Soy de clima costero y doy fe de lo que dice respeto a los seis meses de verano y de invierno. Aquí en Granada no se conoce la primavera ni el otoño. Si me apura, quizás un par de semanas que actúan como periodo de transición. Días en los que no sabes qué ponerte porque lo mismo hace frío, que calor, que una temperatura moderada. Pero nada más. Eso de una primavera y un otoño suaves no existen por estas tierras. En invierno te mueres de frío (mira que lo pasé mal mi primer invierno) y en verano te falta el aire para respirar. Porque esa es otra: aquí en Granada parece que el viento no entra. Y cuando lo hace es para levantar toldos y poner a prueba las ramas de los árboles. Es una ciudad muy radical.

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