Un consumidor consulta los precios de su última compra. :: FOTOLIA
Un consumidor consulta los precios de su última compra. :: FOTOLIA

Si últimamente está al tanto de la actualidad informativa habrá comprobado que uno de los temas que cada vez ganan más protagonismo es el de la evolución de los precios. Prensa, radio y televisión, cuando se acerca el fin de mes, dedican algún que otro espacio para detallar qué productos se han portado bien y cuáles no han seguido el comportamiento esperado. Términos como IPC, inflación, deflación, que no desinflación, se cuelan en los noticiarios y análisis de expertos que se afanan en traducir cada término al lenguaje de andar por casa, con mayor o menor acierto, pero eso sí, dejando su impronta personal sobre lo que sería deseable a nivel macroeconómico.

Es justamente ahí, en las conclusiones finales, donde el ciudadano de a pie se pierde. ¿Cómo va a ser malo que bajen los precios?, me preguntaba mi madre hace pocos días. ¿Qué tiene de malo que hoy compre el pan más barato que ayer?, volvía a insistir sin encontrar una explicación coherente a lo que un economista comentaba en la televisión. Y la verdad es que, a nivel microeconómico, que es en el que se desenvuelven todas las familias, resulta difícil encajar la idea de que una bajada de precios perjudica a la larga a sus bolsillos, sobre todo, si se dispone de unos ingresos fijos como una nómina o pensión.

El caso es que la lógica de mi madre me hizo cuestionarme si tal vez no estaría tan desacertada y, por eso, me puse a indagar qué ventajas y desventajas tiene un estado u otro del nivel de precios. En un primer análisis de lo que hay publicado en Internet uno cae en la cuenta que son más los defensores de una inflación sostenida, no más allá del 2% que tiene el Banco de Europa como objetivo, para garantizar un crecimiento sostenido de cualquier economía. Sin embargo, aunque en minoría, la deflación también tiene quien aporte argumentos a su favor, siempre y cuando, como la primera, no sea desmesurada y no se perpetúe en el medio y largo plazo. Como de los primeros, la inflación, ya conocemos todos sus argumentos, voy a centrarme en los que dan los que consideran que un poco de deflación no es negativa para la economía, sino que incluso puede ser beneficiosa para todos:

  • Más “ricos” que antes. El primer efecto inmediato de una bajada de precios generalizada es el incremento del poder adquisitivo de todos los consumidores que cuenten con una renta estable. A más dinero en el bolsillo, mayor es el consumo de los bienes y servicios de la cesta de la compra habitual. En éste principio se fundamentan las Rebajas, y los resultados están ahí: más del 55% de las ventas anuales de muchos comercios se realizan en los meses de enero y julio. Por otro lado, la bajada de precios permite el acceso de nuevos clientes a bienes y servicios que antes no se planteaban comprar. Así, por ejemplo, viviendas que han bajado su precio han permitido que familias que antes no se planteaban su compra, ahora sí lo hagan.
  • Más competitivos. Por la parte de empresas y comercios, pese a que los detractores de la deflación argumenten que los márgenes empresariales bajarían, y con ello la creación de empleo y sueldos, hay que tener en cuenta que la bajada de precios sería extensible a las materias primas y servicios necesarios para producirlos. Por tanto, sí, puede haber una disminución de la facturación pero no del margen, dado que los costes de producción bajarían también. Ello permitiría incrementar su competitividad con respecto a los bienes que se importan, y además, los producidos aquí serían más atractivos en precios para la exportación. De hecho, muchas empresas que tienen una elevada cartera exterior han incrementado notablemente sus ventas, como ha quedado reflejado en el aumento de exportaciones del 5,1% en España en el año 2013.
  • La deflación fomenta la innovación para incentivar la compra compulsiva de bienes cuyo valor se deprecia con el paso del tiempo. Solo así se evita que los consumidores pospongan sus decisiones de compra, dado que primará más la novedad que el ahorro. Éste es el caso del sector de nuevas tecnologías y automoción. Muchos son los clientes de telefonía que prefieren disfrutar de los extras exclusivos del último modelo, frente al descuento que supondría esperar a que baje su precio, dado que en ese periodo, el terminar habrá quedado obsoleto por otras mejoras y evoluciones.
  • Ahorrar será mucho más atractivo y rentable. Una bajada de precios no solo se deja notar en el aumento del consumo, sino también en el dinero disponible en las cuentas bancarias a final de mes. El excedente monetario generado posibilitará a muchos consumidores plantearse el ahorro y la inversión en busca de un rédito extra. El aumento de dinero en renta fija y variable permitirá que, a través del ahorro privado, se financien las empresas y la banca disponga de suficiente liquidez para conceder préstamos a bajo interés; un excelente reclamo para el capital extranjero que estará dispuesto a pagar los bajos intereses de nuestro ahorro, mejorando nuestro equilibrio financiero y fortaleciendo el Euro.
  • Deudas más baratas. Frente a la insistencia de que la deflación implica una mayor carga financiera para los consumidores y empresas hipotecadas, también es cierto que un nivel de precios bajo posibilita a su vez un nivel de interés más bajo. Actualmente el Banco de Europa tiene el precio del dinero al 0,15%, mientras que con tasas de inflación superiores al 3% llegó a situarse al 5%. Evidentemente todo dependerá de numerosas circunstancias particulares, pero en líneas generales, si se mantiene el nivel de ingresos y se financió en el pasado con un interés variable, la factura total, amortización más intereses, es mucho más reducida. Recibos de hipotecas que hace cuatro años llegaban a los 900 euros, ahora han bajado a 600 y 500 euros. Cierto es que periodos de inflación favorecen que las deudas se devalúen, pero claro, siempre y cuando se acompañen de subidas de salarios, y ello no tiene porqué ser así.

En resumen, la deflación puntual no es tan mala como nos la pintan, y más como se sabe, cuando la estructura de precios de nuestro país depende mucho de la evolución de los precios energéticos. Un repunte del petróleo puede llevar al traste con cualquier política monetaria como ha ocurrido en años anteriores. Lo importante es conseguir una estabilidad en el nivel de los precios no superior a los dos puntos porcentuales que se marca el Banco de Europa, y tolerar puntualmente ciertos niveles de deflación a corto plazo para ajustar el mercado.


El brote verde del cine
La posverdad y las redes sociales
  • Elliot

    Lo único es: sí mañana es más barato que hoy y así sucesivamente ¿Por qué voy a comprar hoy? El consumo no se reactiva y las empresas tienden a cerrar. Los únicos productos serían los básicos que por necesidad se comprarían.

    • Ése es uno de los argumentos que siempre se han utilizado para demostrar la perversidad de un ciclo deflacionista, y en verdad, es lo que en cierta medida está ocurriendo con la vivienda. Sin embargo, párate a reflexionar, y tomando como ejemplo la vivienda, que viene de una burbuja especulativa, dime cuánto tiempo estarías dispuesto a esperar por una vivienda que necesitas para vivir. Posiblemente lo suficiente hasta ver que puedes pagarla sin problemas. Porque lo que importa no es cuánto de rentable va a ser tu inversión, (que es lo que ha ocurrido años atrás), sino la necesidad que te satisface.

      Ahora dejemos la vivienda, que en cierta medida puede obedecer a ese argumento, y pasemos al sector de los móviles. ¿De verdad piensas que la gente deja tiempo para comprarse el último grito en móvil? No. ¿Por qué? Por lo que he mencionado en el artículo, la innovación. Para evitar que la gente posponga sus decisiones de compra, se introducen mejoras que lo hacen más atractivos a las necesidades del consumidor. Esto ocurre hoy en los móviles y demás bienes tecnológicos, pero también en el sector del automóvil y ya verás como en la vivienda también. Hace poco vi un anuncio de una vivienda domotizada y con aplicación para tablet y móvil. No es más caras que las demás, pero seguro que se venderá antes.

      Saludos.