Conocer la riqueza de una región es fundamental para poder aplicar políticas económicas adecuadas que garanticen el bienestar de su población. :: ARCHIVO
Conocer la riqueza de una región es fundamental para poder aplicar políticas económicas adecuadas que garanticen el bienestar de su población. :: ARCHIVO

Si le digo que la provincia de Granada está en el vagón de cola de la riqueza en España, tal vez no le esté diciendo nada nuevo y que no conociera. Sin embargo, si le digo que según los datos del Instituto de Estadística de Andalucía y los recientes datos de Fedea, su capital es la más rica de Andalucía tras Sevilla, tal vez le asombre, pero a pesar del escaso tejido industrial, las cifras avalan la marca.

La provincia de Granada presenta una elevada desigualdad en numerosos aspectos, tanto económicos como demográficos y que, por supuesto, están altamente correlacionados. Detectar esa desigualdad económica ha sido uno de los objetivos del último informe de Fedea. En él se reafirma lo que el Instituto de Estadística de Andalucía ya venía reflejando: la provincia de Granada cuenta con las poblaciones más pobres de la región en contraposición con su capital que encabeza la segunda posición provincial y autonómica en riqueza.

Más allá de las magnitudes de la provincia de Granada, a nivel autonómico y tomando como referencia el informe Fedea de la renta personal 2007 en municipios de más de 5.000 habitantes, los datos significativos que se extraen de ella para Andalucía son los siguientes:

  • Las capitales más ricas son (media renta/declarante de + a -): Sevilla (24.214€), Granada (23.954€), Jaén (21.178€), Cádiz (21.179€), Córdoba (21.047€), Almería (20.672€), Huelva (20.448€) y Málaga (20.363€).
  • La localidad con más de 5.000 habitantes más rica de Andalucía es Tomares (SE), con 28.671 euros, y la más pobre, Montefrío (GR), con 9.322 euros.

Conocer la riqueza de una región es fundamental para poder aplicar políticas económicas adecuadas que garanticen el bienestar de su población. Es uno de los datos primordiales con el que gobiernos e instituciones fijan sus políticas de gasto e inversión para favorecer el crecimiento y facilitar la equiparación de las rentas entre los lugares más desfavorecidos y los más desarrollados.

Disponer de forma pormenorizada de los datos económicos, no ya de cada región, sino también de cada localidad, es fundamental para detectar con más precisión el foco de la desigualdad y actuar con más efectividad en su corrección. Hasta ahora, la mayoría de las magnitudes que se manejaban partían de extrapolaciones de datos globales, o bien de estimaciones realizadas a partir de encuestas de población en los que no había distinción de la procedencia y residencia de la renta generada.

Con objeto de mejorar la precisión del origen de la misma, Fedea ha publicado un estudio basado en los datos tributarios de los españoles residentes en municipios de más de 5.000 habitantes. Los resultados arrojados por el mismo, correspondientes al año 2007, muestran la capacidad de gasto de cada familia bajo el criterio del lugar donde reside y no donde se genera la renta antes de impuestos. Una distinción de gran importancia, puesto que por primera vez se va a disponer de un índice del bienestar individual y una herramienta eficaz para medir la dispersión de la renta.


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