Martes por la tarde. A través de Twitter veo el aviso de que han instalado un nuevo radar en Granada. Por la noche, revisando el timeline, descubro que no soy el único que lo sabe y que varias personas ya se han atribuido como propias las dos imágenes que circulaban por la red. El miércoles sucede lo mismo, pero esta vez por WhatsApp. El viral ya no tiene marcha atrás y por la tarde incluso empiezan a llegar correos, de esos que si no reenvías a otras diez personas harán que tu ordenador estalle en minutos provocando tu muerte y la de tu familia.

Este viral, relacionado con los radares e incluso incitando a levantar el pie en algunos puntos de Granada, tiene hasta cierto pase. Pero su trasfondo es el otros tantos sin ninguna gracia. Quienes los hacen se toman la información como un juego y disfrutan convirtiendo los rumores de escalera en realidad.

Hace meses la Policía Nacional tuvo que activar la alerta ante informaciones vinculadas con el virus del ébola, falseadas con el único propósito de generar alarma social de forma intencionada. Atrás queda también aquel misterioso violador que había escapado de la cárcel de Albolote, llegado a pie a La Chana y vivía ocultado entre la maleza esperando a las jóvenes del barrio. Nada que no inventara la niña de la curva. Un ‘juego’ antiguo.

noticia-falsa

La alternativa para ganar esta partida -y que no se nos quede cara de ceporro cuando contamos nuestra primicia a alguien que ya descubierto el engaño- es aceptar el reto que se nos plantea ante un mensaje viral con cinco sencillos pasos:

  • No lo difundas.
  • Si te llega por varias vías diferentes, duda.
  • Si detectas varias faltas de ortografía, descártalo.
  • Investiga si alguna página de noticias falsas de internet tiene registrada la información.
  • Busca si varios medios de comunicación lo ha publicado.

¿Juegas?

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