Ser mi propio banco.

El artículo “Los No-Bancos”, publicado en marzo de 2018, finaliza con la reflexión de que, “más allá de la implementación de nuevos entornos digitales, que sólo son capas de tecnología añadidas a los procesos financieros convencionales, la gran apuesta [del sector fintech] debería venir por reinventar el sistema de manera que los usuarios fueran los depositarios reales de su dinero y los responsables de su gestión a través de diversos proveedores de servicios para intermediar transacciones de movimiento de fondos. Es decir, cada persona se constituiría en su propio banco y usaría las empresas reguladas que necesitase para hacer una transferencia, una compra, invertir en bolsa o prestar dinero a otro usuario. El poder de negociación y de uso del dinero de cada individuo lo tendría éste, no las entidades financieras, que tendrían que transformarse en canales seguros para garantizar las transacciones; es decir, en no-bancos”.

La tecnología (tanto a nivel de dispositivos como de software, de gestión y tratamiento de datos -blockchain- y de integración de sistemas vía api’s), la regulación a través de las diferentes directivas y normativas europeas y de sus bancos centrales, los nuevos estándares de seguridad para la identificación digital de usuarios y la autenticación reforzada de transacciones y las altas capacidades de procesamiento y almacenamiento “en la nube”, proporcionan todas las claves para favorecer la creación de un ecosistema que permita el desarrollo de aplicaciones que puedan dar respuesta a la solución propuesta en el párrafo anterior. Solo resta la visión y voluntad de quien esté dispuesto a dar ese primer paso e innovar en un modelo de relación con los clientes en el que el control y la gestión real de los fondos se les ceda a estos, al tiempo que se les garantiza la protección del 100% de sus depósitos.

Adicionalmente, ésta sería una fórmula más eficaz para poder seguir avanzando en la inclusión financiera efectiva del millón trescientas mil personas que quedan en España (por ejemplo) fuera de las estadísticas de bancarización. No solo por no tener acceso fácil a los servicios financieros básicos, sino también por la falta de recursos y, sobre todo, de educación financiera y de confianza en el sector y en sus criterios tradicionales para hacer una “banca” que parece pretender ser más de inversión que comercial.

El camino hacia el verdadero banco digital - TyN Magazine

Es importante advertir el esfuerzo que muchas instituciones están haciendo para acercarse a los más vulnerables, propiciar una formación financiera mínima y establecer las medidas para que puedan disponer, al menos, de una cuenta, una tarjeta y unos servicios mínimos para proteger sus ahorros, recibir ayudas y canalizar sus gastos con seguridad. Son diversos los problemas que se identifican a la hora de poder salvar de la situación de exclusión financiera a muchas personas: vivir en áreas cada vez más despobladas, ser colectivos de edad avanzada, no disponer de fuentes de ingresos regulares ni acceso fácil al dinero, carecer de una educación financiera mínima imprescindible y, en menor medida, preferir mantenerse fuera del sistema. Geográficamente estos colectivos están ubicados en las áreas rurales llamadas “la España vaciada” y en los barrios marginales de las grandes urbes. Zonas en las que, además, el acceso al dinero en efectivo es casi imposible por la ausencia de oficinas bancarias y cajeros automáticos, como recoge el informe anual del Banco de España.

Todo ello se traduce, para esas personas, en una brecha geográfica, digital y económica que será difícil superar a pesar del acertado criterio de algunos bancos por establecer alianzas con Correos, Colegios de farmacéuticos y redes de comercios para usar sus puntos de venta como dispensadores de efectivo, y por crear programas de “empoderamiento financiero” a través de servicios de información y formación básicos para ayudar a estos colectivos a que tengan unos conocimientos esenciales para acceder y gestionar mejor su dinero y para tomar decisiones económicas más acertadas.

Con independencia de la complejidad de encontrar soluciones óptimas para erradicar la vulnerabilidad de estos colectivos, la velocidad de los avances de la tecnología está transformando las sociedades en su conjunto, aportando beneficios indudables para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, empero favoreciendo que la brecha digital sea cada día más grande, dejando atrás a todas las personas incapaces de asimilar la rapidez con la que los procesos analógicos pasan a ser electrónicos, reacias a abandonar las relaciones de persona a persona o resistentes a ser controladas por las grandes corporaciones.

Una Introducción a la Criptoeconomía para Principiantes | Binance Academy

En el otro extremo encontramos los colectivos tecnológicamente más preparados y socialmente más reaccionarios que desconfían de las instituciones y del excesivo control sobre sus finanzas y su comportamiento económico. Por edad y habilidades digitales no solo están capacitados, sino que han desarrollado una conciencia provocadora que se opone al sistema financiero centralizado y regulado, del que no confían y al que eluden aprovechando el ecosistema emergente de la criptoeconomía, avalada por la inviolabilidad que proporciona la tecnología blockchain y por millones de usuarios amantes de los mismos principios de anonimato y apetencia por las inversiones especulativas.

Lo que inicialmente fue un movimiento de acercamiento minoritario por parte de curiosos y esnobistas al “mundo cripto”, ha terminado por convertirse en una realidad consolidada que soporta un modelo de economía paralela cuya valoración depende de una comunidad que confía en su solidez y que soporta su solvencia sumando nuevos usuarios que buscan independizarse de los bancos centrales. Entre ellos también se encuentran entidades y empresas que están ayudando a la comprensión y fortalecimiento de un sistema globalizado y autónomo, que podría terminar por afianzarse cuando las criptomonedas sean usadas como medio de pago cotidiano.

Esta situación solo podría producirse si los bancos centrales reconocieran su valor y accedieran a regular su convergencia con las divisas oficiales, con las “stablecoins” y con las CBDC que algunos países y el BCE están preparando para lanzar próximamente. No obstante, esto derivaría seguramente en la huida de muchos usuarios que aprecian más su función como criptoactivo y que prefieren el anonimato de las transacciones, hecho que provocaría el desequilibrio de este “mercado tokenizado”.

Lo paradójico de todo ello es que, por una parte, representantes de grandes empresas pueden protagonizar, con sus actitudes y comentarios, movimientos al alza y a la baja de la valoración de las criptomonedas; y, por otro lado, por su capacidad de liderazgo e influencia social, pueden seducir a personas sin la suficiente preparación financiera para invertir sus ahorros movidos por el espejismo de ganancias fáciles y opacas para la hacienda pública.

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En este escenario, todos los actores implicados comparten la responsabilidad de que la tecnología blockchain habilite relaciones antes impensables entre particulares, empresas e instituciones, caracterizadas por su horizontalidad, descentralización y espíritu cooperativo. Pero también comparten el deseo de mantener a ultranza el anonimato de sus transacciones como palanca para librar un pulso al sistema político y económico imperante, materializando así la aspiración de cada usuario de constituirse en su propio banco, evitando la fiscalización del estado y la intermediación de los bancos.

Si lo pensamos con detenimiento, ¿no es esa la aspiración de cualquier ciudadano? Quizá sea el momento de repensar el sistema socioeconómico actual para permitir que cada persona pueda elegir libremente cómo gestionar su dinero sin la intervención de estructuras que ejerzan el control de sus transacciones. Como decíamos al principio, los factores que pueden favorecer un nuevo modelo disruptivo de economía ya existen, solo hay que impulsar su conjunción.

 

José Manuel Navarro Llena

@jmnllena

Publicado en IT User. Descarga el pdf: It-user-72_Ser mi propio banco

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