Las posibles salidas a la crisis en el Ayuntamiento de Granada

El alcalde de Granada ha tornado en negacionista. Luis ‘nohaycrisis’ Salvador ha restado importancia al revuelo suscitado tras la comparecencia de Sebastián Pérez y, para demostrar su voluntad firme por mantenerse en el cargo, se ha definido como un espartano. Lo que pasa es que, a estas alturas, difícilmente consiga reunir a 300. 

Después ha tirado de una de sus frases más socorridas para recordar que está centrado en la “política de las cosas y no en las cosas de la política”. Se le olvida que, si es alcalde, no es más que por las cosas de los políticos. Las mismas cuitas y puñaladas por las que ahora quieren quitarlo sin más motivos ni argumentos que tuvieron para ponerlo. Ninguno.

Luis ‘nohaycrisis’ no otorga importancia a que sus seis concejales del PP en el gobierno le hayan pedido que se aparte. Tampoco a que su principal escudo -Elías Bendodo- aún no se haya pronunciado. O que la dirección provincial del PP tenga previsto sentarse el viernes con el portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento, Manuel Olivares, para negociar el cambio en la alcaldía. Me cuentan que Luis ‘nohaycrisis’ hasta pretende participar en esa reunión para quitarse a sí mismo. 

La comparecencia de Sebastián Pérez ha abierto varios escenarios, todos de complicada salida:

Un alcalde del PP. Lo que aparentemente se presumía más complicado es ahora lo más sencillo: forzar la renuncia de Luis Salvador. Pero, entonces, se necesitará el voto de Sebastián Pérez para investir al sucesor. La dirección provincial del PP ha propuesto a Luis González. De entrada, cuenta con el veto de Sebastián, que solo aceptaría a Paco Fuentes. Pero el movimiento también deja al expresidente provincial ante una diatriba compleja llegado el caso: hacer alcalde a Luis González o a Paco Cuenca (PSOE). Si me guio por la información que tengo y por el testimonio directo, apostaría por lo segundo. El distanciamiento entre Sebastián Pérez y Luis González es total. 

Una moción de censura con el PSOE. La habilidad de Sebastián Pérez en el último año y medio -intencionada o no- ha sido dejar crecer el rumor de que convertiría en alcalde a Paco Cuenca. Todos los esfuerzos de Luis Salvador se han centrado en taponar esa vía. Miraban el dedo y no la luna. La maniobra se cocía en el lado contrario. La última opción de Sebastián es firmar una moción de censura con el PSOE. Por eso los socialistas no se han entregado a los brazos y no entrarán en una envolvente en la que puedan ser utilizados para después virar a la derecha. El PSOE tiene diez concejales y esta crisis aumenta sus expectativas electorales. Además, se necesitarían también los votos de Unidas Podemos y hay que plantearse qué gana la coalición en esta aventura. 

Y queda un tercer escenario posible. El peor de todos. Que ante la imposibilidad de poner a un alcalde del PP y abortada antes de arrancar la moción de censura, el Ayuntamiento quede tal y como está. Con un alcalde al que el grueso de su equipo de gobierno ha invitado a dar un paso al lado. Quedarse, como se aprecia en la foto’ del compinche Pepe Marín, en un ayuntamiento de ‘Nada’. 

Los espartanos ofrecían un sacrificio a los Dioses antes de emprender una batalla. Cuando los presagios eran desfavorables, era el jefe quien tenía que decidir entre seguir adelante o cantar retirada.

O sacrificarse el propio espartano.

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