Monthly Archive for mayo, 2012

Picasso y el jazz, jazz en el Picasso

No se asusten, no voy a anunciar la próxima venta en Sotheby’s de una obra desaparecida del pintor malagueño. No está el horno para bollos. Se trata de algo más cercano, más musical… más económico. Antes de ponerme a escribir pensaba que Picasso y el jazz podía ser un tema para una tesis académica y algo forzada. Pero no. Picasso tuvo relación con nuestra música y además dio nombre a un sello discográfico, Pablo Records, fruto de la amistad entre el pintor y el inefable productor Norman Granz. El mismo que organizaba las giras de los grandes maestros del jazz por Europa a la vez que compraba “picassos” como quién no quería la cosa. No sigo por aquí, esto no es lo que quería decir. Ahora se trata de saludar a la excelente programación jazzística del Museo Picasso de Málaga que este año va por la tercera edición y que se abre el próximo viernes 11.

Si las dos primeras ediciones daban muestras del buen gusto de los programadores, la de este año no les va a la zaga. El Museo Picasso empezó a programar jazz en 2010, dedicando el primer ciclo a mujeres pianistas del jazz actual: Marilyn Crispell, Geri Allen, Myra Melford y Judith Berkson. En 2011 fue el ciclo “Combo Jazz” (Uri Caine, Marc Ribot o Enrico Pieranunzi, entre otros) quién siguió la estela, y el nivel, del primero. Pero ahora en 2012 nos salen con otro ciclo que más de un festival de jazz ya quisiera para sí. Este año el ciclo lleva por nombre “Saxo Jazz”. Mucho saxo…a raudales.

Pero atención al programa: Tony Malaby (11 de mayo), el grupo noruego Atomic (25 de mayo), Greg Osby (8 de junio) y Evan Parker (15 de junio). Es decir, dos propuestas americanas y dos europeas y ambas, claro, diferentes. Más virada hacia la experimentación sonora la europea.

Vayamos por partes. Tony Malaby es para mí el saxofonista tenor del momento. Desde que formaba parte de la Electric Bebop Band de Paul Motian y también en la Liberation Music Orchestra de Charlie Haden no ha parado de colaborar y liderar discos espléndidos. A mí me gusta especialmente su disco “Adobe (2004), junto al recientemente fallecido Motian y Drew Gress. Con este último se presenta aquí, más Nasheet Waits a la batería y Ben Monder, antiguo compañero en el BBB de Motian, a la guitarra eléctrica.

Greg Osby y Marc Copland. Saxo alto y piano. Greg Osby es un músico formado en la onda del M-Base de Steve Coleman. En el primer ciclo del Picasso ya vino otra acólita del grupo, Geri Allen. Osby y Copland vienen trabajando juntos desde que firmaron dos discos “Round to Round” (2003) y “Night Call” (2004), pero lo más reciente que conozco de ambos es un disco firmado por Marc Copland, “Crosstalk” (2011), en cuarteto y dónde ambos sobresalen con intercambios muy buenos.

Evan Parker es el maestro europeo de la improvisación desde hace años y uno de los músicos de jazz más arriesgados y experimentales. Se presenta en Málaga con quienes quizás sean sus partenaires más fieles estos últimos años: Buddy Guy al bajo y Paul Lytton, percusiones, y quién sabe si electrónica. Con este jazz experimental uno debe estar preparado para todo. Casi siempre para lo bueno, sobre todo si andamos escasos de experiencias nuevas. Esto es, como si de pronto en el Picasso, nada más y nada menos, entra Gordon Matta-Clark y se pusiera a echar los muros abajo. A lo mejor he exagerado un poco.

Del grupo noruego Atomic tengo poco que decir porque sinceramente no los he escuchado. Si lo he hecho en cambio con su saxofonista, en este caso sueco, Fredrik Ljungkvist. Como el ciclo tiene por protagonista al saxofón me referiré a Ljungkvist. Además de liderar Atomic está al frente de Kun Yan 5, un quinteto sueco cuyo disco “Badaling” (2010) he escuchado y me recuerda a Ken Vandermark. Por ahí va la cosa. No creo que a estas alturas del relato el programador de este “festival”, Salvador Catalán, haya metido la gamba con este grupo. A mi me da que éstos son los tapados.

Un pero. No hubiera estado mal haber incluido en la programación a algún intérprete español de jazz. No es cuota impuesta no. Se trata de no dejar de lado a nuestros músicos. Son muchos y muy buenos. Como hacen los festivales de jazz de otros países europeos.

Sólo queda desear suerte y esperar a ver quién gana, si Europa o América.

 

Juanma Cid

Don’t Let Me Be Lonely Tonight

Hijo de padre argentino y de madre afroamericana, Raul nació de manera prematura en un hospital rural de Embudo, Nuevo México donde él y su hermano gemelo, Marco, quedaron ciegos cuando, después de pasar tiempo en una incubadora sin que les protegiesen los ojos de manera adecuada.“En aquella época  no se sabía que se debían proteger los ojos del oxígeno de la incubadora”,  cuenta Midón. Marco ahora trabaja para la  Nasa como ingeniero eléctrico, y Raúl ha seguido el camino de la música inspirado por su padre. Fascinado por la percusión argentina con solo cuatro años comenzó a tocar la batería pero tal vez escuchar los discos que su padre poseía de  blues y jazz desvió su preferencia por tocar la guitarra y por cantar y lo hacía tan bien que recibe varias becas y premios en la Universidad de Miami, acompaña a Shakira y a Julio Iglesis. Pero inquieto decide embarcarse rumbo a Nueva York. El resultado: conciertos con Steve Wonder, con Herbie Hancock, tres discos ya grabados y… luminarias como Pat Metheny invitándole  para que le acompañe en sus conciertos.

Aquí os dejo este magnifico versión de James Taylor en la que invitado por Pat Metheny, Raul Midon expresa con placer y con la complicidad deMetheny, este bello tema.

Mariche Huertas de la Cámara

Moravia

Recibir el envío periódico que me preparan en la librería “Negra y Criminal” siempre acaba siendo uno de los grandes momentos de la semana.

 En uno de los últimos venía una novela chiquita, con una portada tan atractiva como minimalista. Como la estarás viendo ahí abajo, no hay que extenderse en la descripción, pero sí quiero destacar ese negro sobre blanco, moteado por un rojo apenas esbozado, esparcido sobre el bandoneón y a la izquierda de la figura humana que, como una sombra, preside la imagen.

“Moravia”. Así se llama la última, cortita, directa y electrizante novela de Marcelo Luján, uno de esos argentinos que nos honran con su afincamiento en España y que, como cuentista, no tiene precio, habiendo ganado infinidad de certámenes de narrativa más o menos breve.

 Hermosamente publicada por El Aleph Editores, llega a nuestras manos una novela que se abre con la siguiente dedicatoria: “Para Paco Ignacio Taibo II, por regalarme Moravia, aquella tarde, en la rue Broca de París”.

 ¡Ays, PIT II, el Jefe Taibo! ¡Cuánto, cuantísimo no le debemos a ese torbellino humano, todos los que amamos la literatura, los libros y las historias, sea leyéndolas, soñándolas, imaginándolas, viéndolas…!

 En 1950, un barco llega al puerto de Buenos Aires. A partir de ahí, deberías reservarte una tarde, una noche o una mañana. Tres o cuatro horas, cinco a lo más, dependiendo de tu velocidad (y voracidad) lectora; para conocer la historia del matrimonio formado por Juan y Lidia, residentes en Nueva Orleans, que llegan ala Argentinaen compañía de su hija pequeña.

 Él es músico. Toca en bandoneón en algunas de las bandas de tango más famosas de Nueva Orleans. Porque en la capital mundial del jazz, además de la música clásica norteamericana tiene cabida toda música del mundo surgida de las raíces, de la tierra, de la pasión y del tórrido calor que abrasa a los seres humanos. Y el tango, desde luego, es una de esas músicas.

 El plan de Juan, sin embargo; la idea con la que desembarca del Murray II, no es del agrado de su esposa. Ni la entiende, ni la comparte. Pero le acompaña.

 Porque… ¡qué vidas, las de Juan y Lidia! Y las de sus familias, de origen europeo. Y trashumante.

 ¿A qué vuelven, ala Argentina? ¿Qué se trae entre manos Juan y por qué no le gusta la idea, pero ni un poquito, a su esposa? A través de una narración tan pausada como precisa, Marcelo Luján nos hace sentir el bullicio del puerto, los nervios al ingresar en el país y la excitación del viaje.

 ¡Ay, el viaje!

 El viaje y el mito del eterno retorno. La llegada. Y el Extranjero, de Camus y de otros antes que él.

 Sí. “Moravia” es una novela publicada en una colección llamada “Página Negra”. Y sí. Es una gran novela. Negra. Y de viajes. Y de historia(s).

 Sí. “Moravia” es una gran novela.

Jesús Lens
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