No se asusten, no voy a anunciar la próxima venta en Sotheby’s de una obra desaparecida del pintor malagueño. No está el horno para bollos. Se trata de algo más cercano, más musical… más económico. Antes de ponerme a escribir pensaba que Picasso y el jazz podía ser un tema para una tesis académica y algo forzada. Pero no. Picasso tuvo relación con nuestra música y además dio nombre a un sello discográfico, Pablo Records, fruto de la amistad entre el pintor y el inefable productor Norman Granz. El mismo que organizaba las giras de los grandes maestros del jazz por Europa a la vez que compraba “picassos” como quién no quería la cosa. No sigo por aquí, esto no es lo que quería decir. Ahora se trata de saludar a la excelente programación jazzística del Museo Picasso de Málaga que este año va por la tercera edición y que se abre el próximo viernes 11.
Si las dos primeras ediciones daban muestras del buen gusto de los programadores, la de este año no les va a la zaga. El Museo Picasso empezó a programar jazz en 2010, dedicando el primer ciclo a mujeres pianistas del jazz actual: Marilyn Crispell, Geri Allen, Myra Melford y Judith Berkson. En 2011 fue el ciclo “Combo Jazz” (Uri Caine, Marc Ribot o Enrico Pieranunzi, entre otros) quién siguió la estela, y el nivel, del primero. Pero ahora en 2012 nos salen con otro ciclo que más de un festival de jazz ya quisiera para sí. Este año el ciclo lleva por nombre “Saxo Jazz”. Mucho saxo…a raudales.
Pero atención al programa: Tony Malaby (11 de mayo), el grupo noruego Atomic (25 de mayo), Greg Osby (8 de junio) y Evan Parker (15 de junio). Es decir, dos propuestas americanas y dos europeas y ambas, claro, diferentes. Más virada hacia la experimentación sonora la europea.
Vayamos por partes. Tony Malaby es para mí el saxofonista tenor del momento. Desde que formaba parte de la Electric Bebop Band de Paul Motian y también en la Liberation Music Orchestra de Charlie Haden no ha parado de colaborar y liderar discos espléndidos. A mí me gusta especialmente su disco “Adobe” (2004), junto al recientemente fallecido Motian y Drew Gress. Con este último se presenta aquí, más Nasheet Waits a la batería y Ben Monder, antiguo compañero en el BBB de Motian, a la guitarra eléctrica.
Greg Osby y Marc Copland. Saxo alto y piano. Greg Osby es un músico formado en la onda del M-Base de Steve Coleman. En el primer ciclo del Picasso ya vino otra acólita del grupo, Geri Allen. Osby y Copland vienen trabajando juntos desde que firmaron dos discos “Round to Round” (2003) y “Night Call” (2004), pero lo más reciente que conozco de ambos es un disco firmado por Marc Copland, “Crosstalk” (2011), en cuarteto y dónde ambos sobresalen con intercambios muy buenos.
Evan Parker es el maestro europeo de la improvisación desde hace años y uno de los músicos de jazz más arriesgados y experimentales. Se presenta en Málaga con quienes quizás sean sus partenaires más fieles estos últimos años: Buddy Guy al bajo y Paul Lytton, percusiones, y quién sabe si electrónica. Con este jazz experimental uno debe estar preparado para todo. Casi siempre para lo bueno, sobre todo si andamos escasos de experiencias nuevas. Esto es, como si de pronto en el Picasso, nada más y nada menos, entra Gordon Matta-Clark y se pusiera a echar los muros abajo. A lo mejor he exagerado un poco.
Del grupo noruego Atomic tengo poco que decir porque sinceramente no los he escuchado. Si lo he hecho en cambio con su saxofonista, en este caso sueco, Fredrik Ljungkvist. Como el ciclo tiene por protagonista al saxofón me referiré a Ljungkvist. Además de liderar Atomic está al frente de Kun Yan 5, un quinteto sueco cuyo disco “Badaling” (2010) he escuchado y me recuerda a Ken Vandermark. Por ahí va la cosa. No creo que a estas alturas del relato el programador de este “festival”, Salvador Catalán, haya metido la gamba con este grupo. A mi me da que éstos son los tapados.
Un pero. No hubiera estado mal haber incluido en la programación a algún intérprete español de jazz. No es cuota impuesta no. Se trata de no dejar de lado a nuestros músicos. Son muchos y muy buenos. Como hacen los festivales de jazz de otros países europeos.
Sólo queda desear suerte y esperar a ver quién gana, si Europa o América.
Juanma Cid



Comentarios recientes