Artur Mas saluda a sus simpatizantes
Artur Mas saluda a sus simpatizantes. :: Agencias

Terminaron las elecciones catalanas y con ellas el pulso soberanista que Mas lanzó al Gobierno de España, y más concretamente, al modelo “centralista” del PP. Tras unas semanas de disparates a diestro y siniestro sobre el sexo de los ángeles, llegó la cita electoral y el pueblo, ése al que apelaba el líder de CiU, ha hablado bien clarito, y ha dicho, que sí, que les parece bien la idea independentista, pero eso sí, sin Mas, porque de él no se fían, ni como independentista ni, mucho menos, como buen gobernante. Sus recortes parecen haber pesado más que sus promesas.

 

Con todo y con eso, el independentismo catalán no está de enhorabuena, no porque el harakiri de Mas les haya beneficiado en escaños, sino porque su pulso ha servido para movilizar a muchos electores que no simpatizan con la causa, restando legitimidad a unas aspiraciones secesionistas que ganan la baza por apenas 3 puntos de diferencia, contando con que CiU fuese capaz de llevar su pulso hasta el final. De una u otra manera, lo que está claro es que en Cataluña no hay un sentimiento unánime de independencia tal y como han reflejado las urnas. Hagan cuentas de los resultados: bloque independentista (CiU, ERC y CUP), con el 47,85% de los votos; bloque no nacionalista (PSC, PPC, Ciutadant’s e ICV), con el 44,92% de votos; abstención, poco más del 30%. Un arco variopinto propicio para sacar cualquier conclusión sin faltar a la verdad.

 

Propongo que saquen las suyas en los comentarios, ya que opinen lo que decidan, posiblemente no les falte razón ni argumentos. Si de una partida de ajedrez se tratara, esto quedaría en tablas y lo único interesante que habría que comentar, sería ciertas jugadas maestras, que en ninguno de los frentes han servido para acabar con la ficha del Rey. Es sí, los peones, que somos nosotros, viendo desde fuera del tablero como se mantienen los mismos a base de inventar problemas que no resuelven lo que realmente preocupa a la ciudadanía sin importar de donde sean: crisis, paro, desahucios, pobreza, impuestos, precios… Ésa es la gran oportunidad que ha perdido esta vez Cataluña. Hablar de lo que realmente afecta al catalán del día a día, no de buscar un enemigo llamado España con el que expirar todas las culpas de la mala gestión de un gobierno incapaz de estar a la altura de su pueblo.

 

La partida continúa. Mas ha recibido un jaque que deberá lidiar con menos fichas y nuevas alianzas para evitar un mate desde su propias filas independentistas.


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El laberinto catalán
  • Roberto

    Lo que ha hecho este político es digno de estudiarse en el primer curso de Políticas para saber lo que no se debe hacer.

    • phranet

      Sí. Su harakiri no tiene parangón en la política española. No sé qué pretendía, pero desde luego, la jugada le ha salido bastante mal. Supongo que habrá aprendido que la gente no quiere sucedáneos sino originalidades, y su partido no abraza el independentismo desde sus orígenes. Para ello ya está ERC, que es quien realmente ha triunfado.