Un año después

Diego Valderas dice que IU se “replanteará con serenidad y tranquilidad” el pacto con el PSOE si alguno de los miembros del gobierno andaluz resulta imputado en el caso de los ERE. Es curioso que lo diga el día que se cumple un año de las elecciones autonómicas.

Si Izquierda Unida pone como requisito que la jueza Alaya -esa de la que Manuel Alcántara dice que cada vez se parece más a su estatua- llame a declarar a algún cargo del gabinete de José Antonio Griñán, al nivel que sea, Valderas ya puede tramitar el divorcio. Si se refiere al propio presidente de la Junta, quizás se lo pueda tomar más tranquilo y sereno.

No sé en qué acabará la instrucción, pero parece lógico que la magistrada -que ya ha dejado claro que no quiere soltar el caso- no tomará ninguna decisión sobre Griñán hasta el final. Entre otras cosas, para evitar que por su condición de aforado la investigación se le escape de las manos y se vaya a otro juzgado.

Si llega ese momento, Valderas e IU solo tendrán dos caminos. Romper el pacto o montar otra comisión de investigación.

Probablemente ocurra lo segundo.

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