Ley (sin) transparencia

El mismo Parlamento de andaluz cuyo presidente y portavoces adjuntos se subieron las dietas de tapadillo pretende ahora sacar adelante una ley de transparencia. Es como si el tahúr del Mississippi se comprometiera a desvelar la carta que esconde bajo la manga cada vez que finalizara una partida.

De entrada, no tengo confianza alguna en ninguna ley de transparencia promovida por un político. Porque todos los malos políticos -igual que los malos periodistas- se venden por dinero; con la diferencia de que, al menos, los segundos suelen hacerlo por una cuestión de supervivencia.

Es difícil que partidos y administraciones exhiban los datos realmente valiosos cuando a diario se resisten a informar, incluso, de los superfluos. Y les sucede a todos en cuanto llegan al poder. La misma transparente y democrática IU se niega desde su delegación de la Junta en Granada a dar datos sobre las viviendas susceptibles de expropiarse con el nuevo decreto. Por poner un ejemplo de los que suceden a diario.

Es complicado que una ley de transparencia que salga del Parlamento obligue a los ayuntamientos cuando algunos gabinetes de empresa de estas instituciones, en lugar de cumplir un servicio público -que es por lo que cobran-, se convierten en brazos armados del alcalde de turno. O cuando hay dirigentes en esta tierra que están amordazando a los profesionales liberales bajo amenaza de perseguirlos si hablan con algunos periodistas.

También hay políticos que nos niegan la información, la palabra y hasta el saludo. Pero esto solo me preocuparía si tuvieran algo interesante que contar.

Sí, lo digo por ti, que te has dado por aludido. El mismo que algún día vendrá con la fe del converso, después de apostatar del catecismo -no he dicho catetismo- que ahora reza de rodillas.

1 Comentario

  1. Se comenta que aunque el ex alcalde de Otura, tiene información fehaciente de hechos que pudieran perjudicar al Partido popular de Granada y a alguno de sus dirigentes , por el momento no le interesa hacer uso de esa información ya que lo que realmente le interesa es sacar la mayor “tajada” posible y negociar para que el partido le siga apoyando ante la justicia para salir del lío en que se ha metido.

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