Cambiar el periodismo

Los nuevos partidos dicen venir para cambiar la forma de hacer política aunque queda la sensación de que lo que verdaderamente pretenden es cambiar la forma de hacer periodismo. Y no es que no haga falta, más bien que uno debe elegir entre ser político o periodista; y a la inversa, que también se dan muchos casos.

Si alguien quiere renovar esta profesión que se venga a la trinchera. Que se pase las horas rastreando papeles en busca de algún renglón torcido que oculte una noticia; soporte a políticos que sólo atienden el teléfono cuando a ellos les interesa; a los que te vuelven la cara; a los que piden tu cabeza; y a los que pretenden utilizarte para promocionar su imagen personal.

Que escriban para arreglar el mundo y destapar sus vergüenzas aunque para ello algún día también tengan que escribir en contra de su voluntad. Que se equivoquen pero que no se dejen engañar. Que se topen con los muros que levantan quienes intentan ocultar algo y trabajen desesperadamente por derribarlos aunque habitualmente no lo consigan. Combatan a quienes niegan la evidencia; destapen a los que confunden la crítica con la adulación; y no sucumban a quienes solo se acuerdan de los periodistas cada cuatro años.

Que antepongan un titular a su tiempo y su propia vida. Y soporten a aquellos que te recriminarán que dejaste de ser independiente porque ya no escribes lo que ellos piensan.

Si alguno de los salvadores de la política, la patria y el periodismo está dispuesto a dar este paso que se venga a cambiar desde dentro una profesión que pervive a pesar de quienes la ejercemos.

Me quedo con su versión original. Imperfecta, a ratos cómplice, y canalla. Pero necesaria.

 

Este blog permanecerá cerrado por vacaciones el próximo mes. Esta profesión, a veces, también tiene ratos buenos.

 

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