Los dos psoes

El PSOE está dividido en dos: los socialistas que quieren conquistar el Gobierno y los que pretenden conquistar el propio PSOE. En cambio, a los dos bandos les une una cosa, que ambos persiguen salvarse a sí mismos.

A Pedro Sánchez le dieron libertad hasta que, paradójicamente, empezó a ejercer el cargo para el que sus compañeros le habían elegido.

Al principio, Pedro quería ser como Susana; un líder lo más parecido posible a los guiñoles de la nueva política pero sin renunciar al boato progre del viejo socialismo. Alguien capaz de colocar un titular hueco en los medios nacionales y echarse a dormir.

La andaluza no buscó frontalmente el enfrentamiento, sólo se ocupó de que lo pareciera. Únicamente le faltó abrazarle de espaldas. 

El verdadero problema ha surgido cuando, tras las elecciones del 20 de diciembre, es Susana la que quiere ser como Pedro. Y una vez más, sin disputarle abiertamente la secretaría federal, está dejando que lo parezca.

Los barones y otras especies rechazan que Sánchez pueda gobernar coaligado con Podemos y con el peor resultado en la historia del PSOE.

El argumento es comprometido, porque la propia Susana Díaz preside la Junta de Andalucía con un porcentaje de votos más de tres puntos por debajo del que obtuvo Manuel Chaves en el 94, en la legislatura de la pinza.

Existe la sensación de que Pablo Iglesias absorbería al PSOE en un gobierno de coalición; y también de que Podemos lanzaría una OPA hostil a los socialistas si se convocaran otras elecciones antes del verano.

¿Qué hacer entonces? Aunque parezca contradictorio, la alternativa pasa por limpiarse al último candidato para adoptar luego alguna de las decisiones que ahora han vetado al actual secretario general. Hacer lo mismo que habría hecho Pedro pero sin Pedro.

Y el PSOE andaluz quiere controlar esa transición. Es cierto que la agrupación andaluza decanta los congresos. Como también lo es que la dirección no ha controlado las dos últimas operaciones.

Elevó a Pedro Sánchez pensado que sería efímero y sumiso como Almunia. Y también fue el PSOE andaluz quien mantuvo a Rubalcaba. Pero no olvidemos que aquello sucedió en contra de la directriz oficiosa que había dado la cúpula regional del partido.

Quizás este sea el último tren de Susana. Porque los músicos desafinados han decidido disparar al maquinista.

1 Comentario

  1. Es increíble que sólo se hable de la crisis del PSOE y no se habla de la crisis del PP, que ha perdido 64 escaños ( más de un 30%) y que habiendo gobernado los últimos 4 años con mayoría absoluta va a ser echado del gobierno en las próximas semanas o meses. Al final da igual lo que vote la gente y quien gane o pierda. Será, en todo caso, lo que los medios de comunicación querais que sea. Es triste.

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