Autor: Javier F. Barrera

El PSOE ‘expropia’ al PP las competencias sobre Patrimonio del cementerio de Granada

 

Ahora que las series de zombies, vampiros y gentes de buen vivir pero mal morir están de moda con los ‘True Blood’ y los ‘Walking Dead’ el cementerio de Granada nos ofrece una nueva entrega del ya clásico enfrentamiento PP-PSOE, es decir, Ayuntamiento de Granada-Junta de Andalucía, que puede hacer correr en vez de sangre ríos de tinta.

La situación es la que sigue. El Ayuntamiento de Granada, encantado de haberse conocido, inaugura un mirador en el camposanto sin encomendarse, algo que en el cementerio habría que haber mirado quizá mejor, ni a dios ni al diablo.

La delegación de Cultura de la Consejería de la Junta de Andalucía lleva ya tiempo ‘mosqueada’ con el asunto. El cementerio se encuentra en el entorno de la Alhambra y el Generalife, absolutamente protegido. Escriben a Emucesa y la respuesta es en plan ‘aquí la Junta no pinta nada'».

Entones, la Junta de Andalucía, ha echado un órdago que para eso en los cementerios se juega al mus, ha soltado su particular ‘vade retro pepé’ y ha apuntado el cementerio en el Catálogo de Patrimonio y de paso le ha ‘expriopiado’ al Ayuntamiento sus competencias en materia urbaística, patrimonial y artística.

Es decir, que a partir de ahora, la gestión del negocio y la organización del cementerio seguirá siendo de Emucesa. Pero cualquier actuación que implique patrimonio «tendrá que ser aprobada por la Comisión Provincial de Patrimonio», explica el delegado de Cultura de la Junta, Pedro Benzal.

Hay un apunte más: Puerta abierta a la Memoria Histórica

El documento que maneja la Junta de Andalucía, en el que se cataloga todo el patrimonio cultural, artístico e histórico cuya protección pasa a partir de este momento a depender de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, incluye de forma increíblemente detallada todos los elementos catalogables, patio por patio, con un total de diez. Además de estos patios, que componen el trazado de la planta del cementerio granadino, se incluye en el puesto décimo primero las tapias del camposanto, declarado Lugar de Memoria Histórica. Esta nueva situación puede abrir la puerta al homenaje permanente de estas asociaciones, al depender ahora el visto bueno de la Junta, gobernada por el PSOE.

 

Hacerse el zoco

Zoco

La fotografía muestra un zoco de una ciudad marroquí. A mí me resulta cautivador, lleno de colores, olores, sabores, sonidos y culturas. Embriagador y sugerente, me transporta a mil frases leídas en otras tantas novelas y reportajes periodísticos.

Este zoco marroquí recuerda fácilmente a varias calles de Granada. Gomérez un poco. Alcaicería algo más,. Calderería es un calco, como vemos en esta imagen inferior.

Calderería. Calle de las teterías

Independientemente de los gustos (a mí me resulta personalmente atractivo), la ‘guerra de los tenderetes’, la de ocupar la vía pública, la de llenar las fachadas con ropas y abalorios, lámparas y candiles, velas e incienso, colocar toldos que cubran la calle para multiplicar el ‘escaparate’ es una práctica que, en Granada, tiene divididos a los comerciantes.

Ahora, el Ayuntamiento ha decidido solucionar este problema. Ha convocado a todas las partes implicadas y les ha escuchado. Parece que hay consenso y que los técnicos municipales estudiarán caso por caso la cuestión y, con el informe firmado, se regularán los tenderetes para que las fachadas estén limpias, «y no se produzcan los actuales abusos».

El escenario de la ‘guerra de los tenderetes’, a partir de ahora, se dibuja en tres actos.

El primero es que hay una parte de los implicados, ya nos lo han confirmado, que se resisten.

El segundo es que la mayoría de los comerciantes quieren que se regule porque «esto no es un zoco», son calles comerciales.

El tercero que subyace es que el Ayuntamiento, como propone la Federación Provincial de Comercio, cobrará un canon por el uso de vía pública, «del estilo del que pagan las terrazas de los bares».

Se mire como se mire, y con multas de hasta 1.500 euros para los que incumplan esta futura normativa, lo único que me queda claro es que en Granada hay muchos comerciantes que en vez de hacerse el sueco ante estas llamadas al consenso prefieren hacerse el zoco.

Y tampoco ¿No?

Os dejo con unos testimonios que hemos recogido en la Alcaicería, muy clarificadores.

 

Código Rojo en la Zona Norte de Granada

Código Rojo

Adoro esas plazas que aparecen como por arte de magia delante de uno cuando pasea por Granada.

Todos tenemos nuestras favoritas.

Que si Bib Rambla, para unos churros en desayuno. Que si Aliatar, para unos caracoles con unas cañas; que si Plaza Nueva, para sentirse en el centro del Mundo; que si el Mirador de San Nicolás, para ponernos incomparables frente a la Alhambra; que si nos ponemos conjurados y secretos en el Lavadero del Sol viendo atardecer sobre la Catedral de Granada; que si…

Suelen ser recoletas, corazones que laten la sangre de los vecinos de los barrios que las habitan y les dan forma y ágora. Tienen el comercio, los ancianos jubilados y los niños que eran que juegan. Mesas y sillas que a la sombra son terrazas. Cigarritos con una columna de humo que indica al mismo tiempo placer y cáncer. Frutas sobre la plaza, naranjas naranjas, limones amarillos, melones y ciruelas verdes, higos rojos frescos como los labios de Kamala en el Siddartha de Hermann Hesse.

Las plazas son vida, pura vida y atesoran una forma de existencia propia. Guardan esencias y describen la sociedad tal y como es, con sus problemas, aspiraciones, sueños y también las vanidades.

Una hora en la plaza Blas Moreno de la Barriada de La Paz de la Zona Norte enseña más sobre Granada, Política, Ciudadanía y Corazón que una licenciatura en Res Pública, Todología o Ciencias Exactas. Te lo prometo.

En esta plaza hasta la malafollá es un lujo y el humor sirve como alimento del alma. El colmado de la esquina rotula sus productos con carteles que indican precios que se adornan con frases. Aquí no llegó el doble etiquetado de la Unión Europea y la balanza de la Justicia se estropeó hace unos cuantos años.

Critican que pagan impuestos de ricos, como si tuvieran sus negocios frente a la Catedral, en Bib Rambla, «pero lo servicios que recibimos son nulos». Y entonces hacen turnos para limpiar la plaza y las calles. Aseguran que les faltan policías, o que les arreglen las aceras porque la gente tiene que ir por el medio de la calle, y mil cosas más que les hacen su rutina diaria un poco más complicada que a los demás.

Supermercados para pobres

Por eso, por todo eso, para luchar juntos por los derechos que ya pagan, han fundado la Asociación de Comerciantes del barrio de La Paz, que quieren que se extienda por toda la Zona Norte, por Cartuja y Almanjáyar.

El trabajo es complicado, pero ellos son perseverantes.

Y, además, merece la pena.

Ponen un ejemplo que  invita al entusiasmo, pero que al mismo tiempo encoge el alma. «Llamé a las aseguradoras por teléfono. Dije que tenía tres coches, una moto, un piso y un negocio. Me respondieron que me aseguraban todo menos el negocio. Pregunté por qué. Me contestaron que la zona estaba marcada como ‘Código Rojo’ y que estaba prohibido asegurar nada en la zona».

Finalmente, y por primera vez, han conseguido que una aseguradora nacional cubra los negocios de la Asociación de Comerciantes del barrio de La Paz, que abarca la Zona Norte, con 40.000 vecinos. Ellos de momento son cuatro socios de tres negocios.

¿Pocos?

Para mí que solo son los primeros.

¡Enhorabuena!

Mezquitas e Iglesias en el Albaicín: la cara y la cruz

MEZQUITA .jpg

He tenido la oportunidad de pasear este fin de semana por el Albaicín en compañía de unos buenos amigos. Plaza Nueva, Carrera del Darro y Paseo de los Tristes, Cuesta del Chapiz y a Plaza Larga no sin antes contarle lo de los caracoles de la plaza Aliatar.

En Plaza Larga saludé a la Porrona, mi amiga, y conocí a Cristóbal. Tomamos café y helados en Casa Pasteles y remontamos por la puerta de las Pesas hasta el Mirador de San Nicolás.

Me encanta ver la cara que se les queda a mis invitados @wicho o @retiario cuando presencian el espectáculo de la Alhambra, la ciudad y Sierra Nevada ahí delante.

Bastan cinco minutos para llegar al éxtasis y para no arrepentirse, jamás, de vivir en Granada.

Fue ahí cuando, en un Mirador atiborrado, presencié cómo un propio andaba con unos alicates y fue denunciado por querer sacar los clavos de la deteriorada y gravemente herida de falta de obras de restauración Iglesia de San Nicolás, de la parroquia de San José, la bella construcción cinco veces centenaria que languidece sincopada con el Mirador del mismo nombre sin que nadie se percate de su cáncer interior.

Ahí fue cuando, ante la marabunta de turistas, me llevé a mis amigos a la Mezquita, para que la vean por exótica y bella y porque la calidad de la vista de la Alhambra crece al desaparecer el gentío.

Y ahí fue cuando me di cuenta  -cara y cruz-, de la diferencia enorme que media entre la Gran Mezquita de Granada, joven y bella; y la iglesia de San Nicolás, vieja y afeada por el tiempo que pasa y corroe.

Ha llegado el momento de presentar respeto a nuestros antepasados, todos, y echar una mano para que no se pierda lo mejor de nuestra historia, que de lo peor ya nos encargamos nosotros solitos de que quede patente.

PARA AYUDAR
Amigos de San Nicolás

La asociación tiene tres cuentas bancarias para recibir donativospara la rehabilitación del templo de San Nicolás:
.-Banco Popular 0075 0010 09 0703844306
.-Caja Granada 2031 0009 18 0216614707
.-Caja Rural de Granada 3023 0149 19 5724195416.

Un resumen tuit a tuit de un fin de semana de solidaridad con #vuelveMarina