El valor del 31

X. Marcet, en su artículo “No cansarse de la propia empresa”, defiende su visión de las compañías que perduran durante décadas, dirigidas por empresarios que entienden que su principal labor es la de liderar un grupo humano que los acompañe en un viaje comprometido, de largo recorrido, en el que lo importante no es llegar a una parada final, sino que cada una de ellas ha de convertirse en una nueva oportunidad, un punto de partida para orientarse a nuevos retos. Son personas que no olvidan sus orígenes, que mantienen el carácter humanista de las relaciones con empleados y clientes y que, a pesar de que la innovación haya de ser un recurso permanente para adaptarse a los cambios del mercado, se apoyan en las nuevas tecnologías para favorecer el crecimiento del negocio y no para substituir a las personas. Que saben que delegar funciones y tareas es imprescindible para poder crecer; lo delegan todo, excepto el alma.

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Un artículo de lectura muy recomendable que me recuerda el libro de R. Barret: “La organización impulsada por Valores”. En él ha formulado, tras realizar un estudio sobre cinco mil empresas y medio millón de personas, el modelo que ha desarrollado y denominado “Siete niveles de consciencia” para poder entender y explicar cómo los individuos, las organizaciones y las sociedades se transforman y crecen. Para ello, ha descrito los diez valores más representativos, agrupados en esos siete niveles, que reflejan las conductas individuales y las colectivas. Cuatro de esos valores hacen referencia a las relaciones interpersonales (familia, cuidado, respeto y amistad), otros cinco a la cohesión interna (confianza, compromiso, entusiasmo, creatividad y humor), y el décimo a los mecanismos de transformación (aprendizaje continuo).

En palabras del propio Barret, estos valores muestran que [destaco]:

  1. Tener relaciones cercanas y significativas con los demás es importante en la vida de cada persona y es capital para las decisiones que se toman.
  2. Buscar nuevas oportunidades para desarrollarse y crecer nos mantiene constantemente desafiantes.
  3. Crear confianza en los demás y hacer que ellos sientan que pueden confiar en uno son factores clave en las interacciones mutuas.

Es importante destacar que cinco de los principales valores detectados se refieren a la forma en la que las personas se relacionan, lo que sugiere que la seguridad interpersonal es un atributo prioritario vinculado al sentido de pertenencia e identitario, relacionado a su vez con la necesidad de autorrealización (nivel superior de la pirámide de A. Maslow).

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Sentido de pertenencia y autorrealización son los pilares que sustentan las bases de la implicación de cualquier persona en un colectivo profesional, ya que ésta ha de sentirse válida dentro de un grupo de colaboradores en proyectos y objetivos comunes y, además, su participación ha de proporcionarle el marco adecuado para crecer y alcanzar sus objetivos personales, y sentirse satisfecho con su trabajo y sus resultados.

Para ilustrar lo expuesto hasta aquí, muchas veces solemos referirnos a grandes empresas que han perdurado durante generaciones y que mantienen el espíritu de sus fundadores, aunque se hayan ido adaptando a los requerimientos de cada tiempo. Uno de los casos más usados es la compañía creada por Kaspar Faber a finales del s. XVII, Faber-Castell. Pero en esta ocasión, prefiero hablarles de una más cercana porque se hacen más entendibles y constatables las razones por las que la traigo a colación.

Conocida como “Farmacia del 31”, en la Gan Vía de Granada se encuentra la Farmacia Acosta Robles, abierta hace casi 80 años por Pablo Acosta Medina. El traslado de su primera farmacia en Campillo Arenas, supuso el inicio de una actividad que han continuado tres generaciones, adaptando las formas de entender y practicar su profesión desde un laboratorio que llegó a contar con diez empleados para elaborar fórmulas propias como el Glicerolado Gonotono, el Digestoacost o el Talco Boricado (para atender a otras farmacias y hospitales), hasta las modernas instalaciones en las que ahora aúnan la atención farmacéutica, parafarmacia, óptica, Sistemas Personalizados de Dosificación (SPD) y la integración en el proyecto MAPA, relativo al control de la Presión arterial mediante Holter.

Como la mayoría de las empresas familiares, se ha caracterizado por la estabilidad en la estructura organizativa, la cultura corporativa y la productividad como consecuencia de los valores y las normas que su fundador sembró y que enraizaron en su hijo, Pablo Acosta Vera, y en su nieto Antonio L. Acosta Robles. Aquella estabilidad en otras empresas supone un obstáculo para la adaptación a nuevos tiempos, pero en este caso ha significado la evolución de una generación a otra, conjugando el sacrificio y el trabajo diario con los nuevos modelos de trabajo, adoptando las nuevas tecnologías y fomentando la transferencia de conocimiento y la compatibilización con otros valores, como la familia o un ambiente cargado de buen humor.

No siempre se debe medir el éxito de una empresa por su volumen de facturación ni su dimensión, sino por su capacidad para resistir a lo largo del tiempo manteniendo los principios fundamentales de servicio al cliente y respeto a los empleados.

José Manuel Navarro Llena

@jmnllena

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