Inclusive Mobile Money

En la última década, las nuevas tecnologías móviles han transformado el acceso a los servicios financieros y el movimiento de dinero en transacciones soportadas por aplicaciones esos dispositivos, el cual ha crecido hasta los casi 900 millones de cuentas registradas en 90 países y más de 1.300 millones de dólares en operaciones diarias, según el informe de GSMA acerca del estado de la industria del dinero móvil (Mobile Money).

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Uno de los elementos tractores de dicho incremento ha sido la incorporación de los sectores de población excluidos financieramente en todo el mundo, especialmente aquellos que son más vulnerables: personas desplazadas, habitantes de zonas rurales aisladas y mujeres con dificultades para acceder a un trabajo o para disponer de ingresos. De hecho, el 55% de los proveedores de servicios de dinero móvil se ha aliado con organizaciones humanitarias para poder dar cobertura a usuarios desatendidos.

Las posibilidades de conexión a internet mediante smartphones ha permitido que aquellos colectivos puedan tener una cuenta bancaria donde no solo recibir dinero, y desde la que poder transferirlo dentro y fuera de su país de residencia, sino que ha favorecido también la disrupción en los sistemas de pago mediante la aparición de proveedores de plataformas con una oferta diversa de servicios adicionales para cubrir las necesidades diarias de cualquier usuario en función de su perfil, que van desde la adscripción a programas de asistencia social o sanitaria, hasta el acceso a servicios educativos y, por supuesto, la diversificación de los medios de pago.

La robustez y confiabilidad de la tecnología que respalda este modelo ha impulsado la escalabilidad de muchos actores de la nueva industria tecnológico-financiera mediante la ampliación de las transacciones “money-in” y “money-out” (entrada y salida de dinero), que siguen siendo mayoritarias, a otras como la domiciliación de recibos, nóminas o prestaciones. El nuevo ecosistema de pagos a nivel mundial se está consolidando mediante la aparición de empresas Fintech que han atraído fuertes inversiones privadas y la creación de asociaciones estratégicas entre proveedores de soluciones con diferentes visiones y modelos de negocio. Los nuevos marcos regulatorios han fortalecido la seguridad de los procesos y la privacidad de los usuarios (PSD2, RGPD y Prevención de Blanqueo de Capitales y Financiación del Terrorismo), así como la gestión inteligente de las bases de datos ha propiciado la personalización de la oferta, alcanzando nichos de clientes que tradicionalmente han estado marginados por el sistema financiero convencional.

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GSMA analiza las razones por las que la industria del “mobile money” crece de manera imparable a pesar de lo dinámico y cambiante del mercado. Una de ellas es la sustancial mejora de la experiencia de cliente en el uso de las aplicaciones móviles para smartphones en mercados emergentes. La usabilidad e interoperabilidad de los servicios ha sido clave para que se incorporen colectivos no digitalizados y adopten con facilidad nuevas transacciones, como los desembolsos masivos y el pago de facturas.

La segunda tendencia que se ha fortalecido durante 2018 es la diversificación de los servicios financieros con la entrada de nuevos actores (Fintechs y gigantes tecnológicos) que han aportado nuevas fórmulas para desintermediar operaciones típicamente bancarias y han creado nuevos ecosistemas donde el usuario tiene más protagonismo en las decisiones, llegando a áreas donde la banca no había extendido sus redes físicas ni se había ganado la confianza de sus potenciales clientes. El crecimiento de los proveedores de servicios de pago y las elevadas cifras en número y volumen de las transacciones de “mobile money” en amplias regiones de África, Asia y América Latina, son las claves para la expansión global de una nueva conducta financiera.

El tercer factor analizado es la expansión de la propuesta de valor del dinero móvil mediante la creación de modelos de “pago como plataforma” alejados del tradicional modelo de negocio basado en el cobro de comisiones por transacción. Esto permite la conexión entre consumidores y empresas con una amplia oferta de servicios de terceros que satisfaga las necesidades cambiantes de todos los colectivos.

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Una regulación cada día más compleja es el cuarto elemento clave en el desarrollo del “mobile money”, debido al número creciente de empresas que aportan soluciones financieras a nivel global y a las difíciles cuestiones que han de ser controladas: protección de datos, requisitos KYC para la identificación veraz de usuarios, control de impuestos, inmediatez de las remesas transfronterizas y estrategias nacionales de inclusión financiera. La regulación de estos cinco requerimientos exige la colaboración entre los proveedores de servicios de pago y los organismos reguladores centrales para conseguir el objetivo mutuo de expandir el dinero móvil sin barreras sociales ni fronteras geográficas.

En contra de lo que se pudiera pensar, el futuro del “mobile money” no está en las sociedades desarrolladas sino en aquellas que aún siguen contando con grandes colectivos excluidos financieramente. Alrededor de 1.700 millones de personas aún carecen de acceso a estos servicios de manera segura, confiable y conveniente, por lo que, de seguir el camino emprendido por los 31 mercados emergentes de Asia, África y América Latina que ya han abrazado las nuevas tecnologías móviles, serán las que impongan las nuevas normas de uso.

 

José Manuel Navarro Llena

@jmnllena

 

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