La era DeFi

Como indica el informe de Minsait sobre tendencias en medios de pago, el impulso del que se ha beneficiado esta industria durante los meses más duros de la pandemia merecerá la pena si se consolidan estructuralmente los cambios acecidos, tanto en la conducta de los consumidores como en la entrada en escena de nuevos jugadores y de la mejora de soluciones para dar respuesta a las necesidades emergentes de los usuarios.

Si bien el crecimiento del comercio electrónico se ha moderado en los últimos meses y el uso del dinero efectivo sigue manteniendo un margen mínimo que no avala las predicciones de su desaparición, otros parámetros se siguen comportando como se esperaba que ocurriera para el período “post-covid”. Nos referimos a que (I) la banca tradicional sigue siendo el proveedor principal en el sistema financiero, si bien los nuevos operadores le van ganando cada día posiciones al atraer a un importante número de usuarios y de nuevos bancarizados que buscan modelos de relación más innovadores y soluciones más personalizadas.

(II) La diversificación de los medios de pago digitales crece, aunque sin mermar en exceso a los tradicionales; billeteras, agregadores de cuentas, app de pago entre particulares (P2P) y transferencias inmediatas alcanzan ya a más de un tercio de la población y, sin embargo, no terminan de desplazar a las tarjetas (crédito y débito) del pódium de las compras en comercio físico y electrónico.

DeFi, la tecnología en pañales que demuestra ventajas indiscutibles sobre su primo lejano

(III) Asociaciones y colaboraciones entre actores del sector Fintech, y entre éstas y bancos tradicionales para compartir datos y soluciones más innovadoras, están enriqueciendo el ecosistema, aportándole más valor y generando nuevas oportunidades más eficientes y escalables.

(IV) La necesidad de establecer procesos más seguros y convenientes en las transacciones sin contacto y de autoservicio (mediante procedimientos de autenticación reforzada y biométrica) ha obligado a los proveedores de servicios financieros y de pago a simplificar las operaciones para mantener una experiencia de usuario satisfactoria, pasando de ser un modelo de operatoria obligada por las circunstancias a uno confiable y demandado por los usuarios para sentirse más seguros frente a posibles fraudes. La innovación en este terreno no ha dejado de crecer poniendo al cliente en el centro de todos los desarrollos para lograr soluciones más intuitivas, humanas y personalizadas.

(V) La rápida transformación digital del conjunto del sector financiero ha permitido a muchas entidades generar más ingresos (informe Infosys) de los previstos, no solo por la automatización de muchos procesos sino, también, por la búsqueda de mayor retorno de las inversiones realizadas mediante la aplicación de analíticas avanzadas para un mejor conocimiento del cliente. En un entorno donde los precios dejan márgenes de intermediación muy justos y la oferta de soluciones gratuitas por los nuevos “player”  no permite establecer tarifas para muchos epígrafes que antes suponían importantes ingresos, les ha obligado a cambiar las políticas que afectaban a los recursos fuera de balance y a crear un nuevo sistema de servicios personalizados bajo demanda más aceptado por los clientes.

Desafío 2019: el billete todavía le da pelea a los medios de pago digitales - El Cronista

No obstante, la tendencia en el sector es que las disrupciones audaces de las Fintech se aceleren mediante la incorporación de transformaciones más desafiantes que apuntan a un modelo financiero desintermediado. Si bien es cierto que se ha avanzado en la regulación de las nuevas empresas financiero-tecnológicas, encaminada a proporcionar unas reglas de juego comunes para todo el sector y a proteger a sus clientes con fórmulas que permiten una mayor transparencia y libertad de elección y de gestión del dinero, la tecnología basada en blockchain está propiciando que, cada vez, sean más las personas atraídas por las aplicaciones financieras descentralizadas (DeFi), no reguladas ni respaldadas por organismos centrales supervisores.

La irrupción de las criptomonedas generó en muchos ciudadanos el espejismo de la independencia y el control autónomo sobre su dinero, pero la deriva que ha tomado la “criptoeconomía” se ha alejado de este concepto y ha abrazado rápidamente el modelo especulativo de un mercado de activos con un elevado componente de riesgo y volatilidad, muy atractivo para para inversores avezados y con exceso de tesorería. Aunque los datos no son fáciles de obtener, se estima que unos 300 millones de personas poseen alguna de las más de diez mil criptomonedas circulando en el mercado global (informe TripleA), almacenadas en billeteras digitales de custodia centralizada o descentralizada (Exchanges CEX o DEX). Igualmente, el número de operaciones realizadas con criptodivisas es bastante complejo de calcular ya que los fondos no se suelen mover para transacciones de pago y, en la gran mayoría de las ocasiones, se limitan a ser órdenes de compra o de venta. Aún así, se estima que se realizan unas 280.000 transacciones al día (muy lejos de los casi mil millones que se realizan con VISA y MasterCard).

A pesar de que lo volúmenes de criptodivisas aún son pequeños (Bitcoin procesó 489 mil millones $ por trimestre en 2021 frente a los 5 billones $ de VISA y MasterCard), su crecimiento y adopción por, cada día, más usuarios recomienda una urgente regulación, como expone el BPI, para evitar el excesivo apalancamiento de este mercado descentralizado, así como sus continuos desajustes de liquidez y elevada volatilidad de su valoración, siempre dependiente de la confianza del conjunto de usuarios e incapaz de desvincularse de los parámetros económicos clásicos, como se ha visto por su respuesta a las fluctuaciones en la inflación y a las políticas de precios de los bancos centrales. En este escenario, se hace imprescindible proteger a los inversores desde tres vías: frente al fraude y a las actividades ilegales, y dotando de garantías de estabilidad al sistema.

Solo 13 becas poseen el 7% de la criptoeconomía total /Titulares de Noticias de Criptomonedas - Titulares.ar

En el caso de Europa, se está trabajando en la regulación mediante el proyecto de reglamento sobre los mercados de criptoactivos («MiCA«), iniciativa para introducir un marco armonizado y completo para la emisión, aplicación y prestación de servicios en criptoactivos. De aprobarse esta normativa, se abrirá la puerta a que se pueda realizar cualquier tipo de negocio con estos criptoactivos, lo cual normalizará la situación de los proveedores de servicios de criptomonedas (CASP) y formalizará su uso como medio de pago. Aunque se prevé que la implementación del MiCA tendrá lugar en 2024, algunos pasos ya se han dado como han sido la publicación de la circular de la CNMV acerca de la publicidad sobre criptoactivos y la apertura del registro en los bancos de centrales de empresas Exchange (para cambio y custodia).

Son legítimas las preocupaciones de reguladores y responsables políticos sobre la dimensión que están tomando los servicios DeFi, pero también son conscientes del importante potencial transformador del sector financiero. Por ello, la actuación con cautela de los legisladores implica también cierto acompañamiento de propuestas como las presentadas en el Foro Económico Mundial para dar sentido a estas tendencias y elaborar una orientación adecuada de las políticas regulatorias para mantener el equilibrio entre la voluntad de los inversores de mantenerse al margen de los mercados tradicionales y la voluntad de los supervisores de proteger la estabilidad financiera global. Si ese equilibrio no se consigue, se corre el riesgo de que muchos inversores se salgan del DeFi, lo cual supondrá graves caídas del valor de los criptoactivos, algo que algunas voces auguran podría ser el derrumbe de la “criptoburbuja”.

Los retos del sistema DeFi serán, primero, mejorar su velocidad actual de procesamiento y ampliar la oferta básica de contratos financieros (“smart contract”) de préstamo e inversión a servicios básicos de ahorro y de medio de pago universal, mediante el respaldo que ofrece blockchain de un modelo más transparente, seguro y fuera de control de intermediarios. Y segundo, promover la suficiente formación de los usuarios para poder acceder de forma libre, consciente y preparada para gestionar sus posiciones con autonomía y sin riesgos. La regulación ayudará al alcanzar el primer reto, pero el segundo será más complejo de lograr en un alto porcentaje de la población, a no ser que todos los actores implicados se impliquen en la educación financiera necesaria de sus usuarios para garantizar la consolidación de este sistema financiero descentralizado.

 

José Manuel Navarro Llena

CMO MOMO Group

Articulo publicado en ITUser, nº 76, páginas 137-140

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